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Santa Clara.- MAURA Marrero tiene unos ojos azules muy claros que brillan especialmente cuando habla de su labor como profesora en la EIDE Héctor Ruiz Pérez de esta ciudad.
Además de historia, lengua española y educación cívica, también se interesa por el atletismo, el boxeo, el levantamiento de pesas o cualquiera de las otras disciplinas que practican sus alumnos.
Lleva 35 años dedicada a enseñar, es una entregada ferviente a la obra de José Martí y recibió con sano orgullo la distinción de mejor docente de las escuelas deportivas del país, un sector en el que suma dos décadas.
«Es un honor, un reconocimiento a mi trabajo. Llevo mucho tiempo con los niños y es a lo que he dedicado todo mi esfuerzo», afirmó en un aparte con JIT, que estuvo presente cuando fue honrada en el balance del INDER en su provincia.
«Me encanta enseñar y ver el resultado de mi trabajo. Pero además estoy muy satisfecha con la relación que logro con todos los factores que rodean al atleta, algo importante en este tipo de centros», dijo conocedora de las particularidades del mismo.
«Ser parte de la vida de ellos junto al coordinador de formación integral, el entrenador y la familia es una prioridad, porque ayuda a que el trabajo sea mejor», aseguró con una pasión que pone en claro cuánto lo disfruta.
Incentivar el desarrollo académico de jóvenes que vierten muchas energías en el empeño de reinar como competidores demanda un esfuerzo especial, pero...
«La clave está en motivarlos para que puedan apropiarse de los contenidos y llevar la docencia a la par del deporte», sostuvo Maura, quien trabaja con infantes de quinto y sexto grado, el llamado segundo ciclo.
«Les proporciono materiales que hablan de deportes y combino las clases para que sean más atractivas, sobre todo apoyándome en temas relacionados con los que practican, para lo cual introduzco variaciones sobre la base de los libros de textos, para acercarlos más a lo que forma parte de ellos», precisó.
«Me encanta trabajar con estos niños, que muchas veces tienen desventajas sociales y problemas familiares que demandan un trato diferenciado, además de las exigencias propias del deporte, y creo que ahí es donde está la importancia de mi labor.
»Ellos me cuentan sus problemas y los ayudo a partir de mostrarme a su alcance, de ser merecedora de su confianza, y como parte de esa labor me veo casi todos los días con los entrenadores y organizamos claustrillos con todos los componentes que les rodean, para entre todos encontrar soluciones», narró sobre un quehacer que no por cotidiano deja de ser complejo.
Desde hace ya un tiempo Maura es también artífice del Aula Martiana del centro, un espacio que irradia conocimientos sobre la vida del Apóstol y la historia patria en general.
«Enseño, motivo y preparo a los niños para que conozcan a Martí y participen en concursos y otras actividades, un propósito a veces difícil porque su “extra” es fundamentalmente para el deporte, y muchos se despiertan casi en la madrugada para entrenar.
»Por eso es tan importante despertarles y alimentarles el interés... Un día puede ser con una poesía, otro con un escrito sobre las especialidades que practican, otro a partir de una iniciativa diferente, pero siempre con los mismos deseos».
Natural de la propia Santa Clara, asegura que sin el esposo que le apoya en todo momento no hubiera logrado nada, insiste en que la profesión que eligió es una de las más bellas del mundo y solo habla del reconocimiento recibido para sentenciar que le da más fuerzas para seguir.
«Es verdad que ser maestro requiere mucho trabajo, preparación y sobre todo que te guste, pero satisface mucho cuando pasa el tiempo y los alumnos, ya convertidos en adultos, me ven por ahí, me abrazan y me dicen cosas lindas. Ese es el mayor premio», confesó en la despedida.
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