|
Santo Domingo.- TAN CIERTO como que Tigres de Ciego de Ávila ha dejado una imagen ajena a su verdadero rango en lo que va de la actual Serie del Caribe de Béisbol es que la selección cubana mantiene el espíritu de compromiso que le trajo a esta ciudad.
Endebles desempeños que no pudieron evitar reveses de 3-9 y 1-12 ante el mexicano Venados de Mazatlán y el puertorriqueño Cangrejeros de Santurce, respectivamente, dejaron en muy difícil situación a la armada de Roger Machado, pero nada de lo sucedido tiene que ver con la apatía, y en el colectivo hay motivación para luchar hasta el último lance, con independencia de lo que termine por suceder sobre el terreno.
Esa es una verdad, que ojalá tenga concreción esta tarde, cuando Vladimir Baños abrirá ante Tigres de Aragua, una armada con 10 atletas pertenecientes a organizaciones de Grandes Ligas y cinco nacidos fuera de Venezuela, incluidos tres formados por el sistema deportivo de la isla, tal como sucede con otro venido con la dotación azteca.
La confluencia de miembros del reconocido circuito norteño es otra realidad imperante en la emblemática justa, pues los boricuas trajeron a 20, los mexicanos a cinco y el dominicano Leones del escogido a nueve, lo que deja .
Las características de la lid facilitan igualmente que abunden concursantes de diversos países, y es así que mexicanos (9), puertorriqueños (6) y locales (1) también tengan en filas a jugadores de otras nacionaliades, 10 de ellos estadounidenses.
En ese contexto la formación de Cuba es la única totalmente carente de “importados”, más allá de los refuerzos procedentes de su propio certamen, impactado como ninguno por el robo de atletas.
Esa es otra verdad, con doble expresión aquí, porque además de las heridas que deja en el nivel cualitativo del que emergen sus seleccionados traslada sus largos tentáculos por intermedio de traficantes que molestan al punto de intentar acceder a las habitaciones destinadas al descanso.
Ningún equipo suma a las tensiones propias de la competencia la presión que generan medidas necesarias con el lógico propósito de preservar la integridad de sus integrantes, quienes una vez más han dado muestras de aplomo y trato amable con quienes les aplauden.
Por eso indigna oír que les está prohibido hablar con los reporteros, un criterio que derrumban las decenas de entrevistas concedidas, como muchas son las fotos colocadas en las redes por aficionados que desearon perpetuar el momento en que estrecharon manos sinceramente extendidas.
¿Que no estuvo anoche el manager Machado en la conferencia de prensa convocada tras el desliz contra los puertorriqueños? Es verdad, y nada justifica su errada decisión, pero fue personal, asumida en medio de la frustración, y se sabe que equivocarse es de humanos, como reconoció con humildad el propio técnico.
“Me siento apenado, no debí ausentarme, lo reconozco y pido disculpa por ello a los periodistas y a los organizadores. Somos de carne y hueso, y sí, me sentí avergonzado por cómo salieron las cosas”, aseveró horas después, cuando algunos insistían en que los cubanos no quieren hablar, pero apenas se hacen eco de su temple.
|