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La Habana.- CON LA guardia en alto pretende seguir el área de boxeo en el Combinado Deportivo Ciro Frías del municipio habanero Arroyo Naranjo.
Durante muchos años de allí han salido muchachos para integrar equipos provinciales y nacionales, algo que aspiran a mantener pese a los pocos recursos disponibles en el gimnasio. Sin embargo, por esos lares reinan el trabajo y la pasión por el deporte.
Allí han estado como profesores algunos ilustres como el subcampeón olímpico Sixto Soria (ya fallecido) y hace poco vio retirarse a otro de los ídolos locales, el campeón mundial de Reno 1986, Pedro Orlando Reyes.
Por estos días algunos alumnos suyos trabajan con jóvenes del municipio para volver a poner al Combinado entre los destacados de esa disciplina.
«Queremos hacer una continuidad dado el respeto que se ha ganado esta área en la provincia. Ahora con la nueva incorporación de los alumnos ya vamos avanzando», dijo a JIT el entrenador Miguel Martínez Martén, al conversar antes de recibir al grupo de pupilos.
«Basamos el entrenamiento en enseñarles técnicas básicas como los pasos planos y los golpeos rectos, e insistimos en la parte física», aseguró el exboxeador santiaguero, cuyo segundo apellido lo sitúa en el árbol genealógico de la campeona olímpica del disco Maritza Martén y del futbolista Alberto, integrante de equipos nacionales.
«No tenemos sacos de golpeo y otros medios, pero trabajamos en la superación individual de cada atleta según sus características, tanto con los matriculados antes como con los nuevos, aunque solo podemos trabajar con pocos por turno debido a las restricciones todavía por la pandemia de la covid-19», analizó.
«Yo aprendí aquí mucho con Soria y Pedro Orlando, y es un compromiso seguir su buena trayectoria como entrenadores», expresó quien llegó a la instalación tras destacado trabajo en Alquízar, provincia de Artemisa.
«Hoy tenemos a un alumno en el concentrado provincial, Mas Pérez, y aquí está Maykel Hernández, a quien lo están convocando por buen progreso y talla para su edad de 11 años», anunció antes de una clase atípica en tiempos de pandemia, por sus requerimientos sanitarios.
El trabajo realizado en este espacio del Combinado permitió ascender a equipos nacionales a atletas como Frank Isla, campeón mundial juvenil.
«Las aspiraciones son buscar los talentos, trabajar con ellos, aportar al alto rendimiento de la provincia y que después sigan su camino hasta competencias internacionales», sentenció.
Y para retribuir lo que hicieron con él allí, llegó al rato alguien que por similares problemas de pandemia decidió apuntarse como activista, Carlos Rafael Pascal Odelín.
«Yo comencé en este gimnasio hace unos 11 años con Soria y Pedro Orlando. Con la reapertura tras el peor momento de la covid-19 vine a ayudar en todo lo que se pueda», explicó el joven sobre su acercamiento a un centro que ha sido parte de su vida desde la niñez.
«Ya no es como en mi época de alumno aquí. Antes había más facilidades para entrenar en cuanto a implementos, pero bueno trabajamos con lo que se tiene y damos nuestro mayor esfuerzo», consideró el dos veces medallista de bronce a nivel nacional en 91 kg.
«El boxeo es un deporte de combate y hacen faltan cabeceras y guantes para ver cuáles muchachos aguantan de verdad el golpeo y el rigor de un combate. Yo traigo mis guantes, pero con eso no se puede hacer mucho», comentó.
Esos dos profesores, como muchos en el país, tienen grandes compromisos y hacen sacrificios para mantener a los alumnos del Ciro Frías con puños vencedores y en alto.
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