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La Habana.- ENTRAR a la sala donde practican todos los días los integrantes del equipo nacional de tenis de mesa confirma que es posible transformar los espacios para bien.
Los meses sin presencia de atletas durante el año 2020 —por el azote de la pandemia de la COVID-19— se aprovecharon para la reparación total de la instalación, enclavada en uno de los edificios de la Escuela Superior de Atletas de Alto Rendimiento Cerro Pelado.
Ahora, cuando ya recibe a los mejores jugadores de la Isla, está dotada de los parámetros exigidos para albergar campamentos de preparación y competencias oficiales.
En el salón, con un área superior a los 250 metros cuadrados y los 10 metros de altura, predominan los colores azul y blanco, y los atletas y entrenadores cuentan con salas para el descanso y tres renovados cuartos de baño.
«La etapa de pandemia se aprovechó para remodelar un salón que nunca había recibido una reparación así. Siempre teníamos problemas con los baños y no había condiciones para organizar bases de preparación», resaltó el comisionado nacional Bárbaro Oliva, guía de JIT durante la visita.
«El presupuesto ejecutado superó apenas los 18 mil CUC, gracias a los acuerdos logrados con la dirección provincial de la Emproma, a cargo del proyecto», explicó el directivo.
Por la calidad de sus jugadores y la experiencia de los entrenadores, varios países —sobre todo de la región— se interesaban en completar estancias de preparación en Cuba. Sin embargo, no siempre se concretaban debido a que el local no reunía las condiciones ideales.
En la actualidad, esa deuda está saldada. Incluso recibieron remodelaciones las oficinas —posibles de utilizarse por los jueces— y se dispuso un espacio independiente para el trabajo de médicos, sicólogos y fisioterapeutas.
«Se remodeló toda la marquetería de puertas y ventanas, y quedó pendiente una nueva entrada para facilitar el acceso de los atletas discapacitados», adelantó Oliva antes de confirmar mejorías en las instalaciones de agua y electricidad.
«Como compartimos edificio con el Instituto de Medicina del Deporte (IMD), enfrentábamos el problema de depender de su agua y corriente», explicó sobre uno de los obstáculos del pasado para realizar actividades los fines de semana.
En la sala pueden instalarse 16 mesas para entrenar, lo que permite el trabajo simultáneo de 32 atletas. En caso de competencias se montarían cinco con sus espacios y vallas reglamentarias, todo sobre un piso sintético de color azul claro, de la marca Tisseu.
«Tenemos también dos de las llamadas mesas show, con sistema de luces instalado. Esas se emplean sobre todo para las discusiones de medallas en los eventos», comentó sobre otras condiciones que sitúan a la instalación cubana en el nivel exigido por la federación internacional.
Actualmente trabajan diariamente en el lugar, en dobles sesiones, los 16 integrantes del equipo nacional. Pero en ocasiones se suman para trabajos conjuntos o competencias internas algunos atletas de los centros de desarrollo ubicados en Matanzas y Mayabeque (Bejucal).
«Esas matrículas llegan a 40 alumnos, todos reservas inmediatas del equipo nacional. Por eso muchas veces vienen a foguearse aquí», aseguró Oliva, quien cuenta con Daniel Guzmán y Víctor Alexis Díaz como entrenadores de las selecciones élite de hombres y de mujeres, respectivamente.
Entre los detalles pendientes está la climatización del local. Durante casi todo el año la temperatura se mantiene entre 28 y 30 grados Celsius, llegando a 32 en los meses más severos del verano. Lo ideal para entrenar y competir oscila entre 23 y 25.
Lograr ese ambiente, según los especialistas, requerirá disponer de tres split de cuatro toneladas cada uno, los cuales funcionarían solo algunas horas diarias, pues la estructura sin ventanas bajas propicia mayor duración del clima agradable.
Hacer realidad ese sueño y mantener todo lo logrado son retos de este momento. Insistir cada día en el cuidado y aportar desde lo individual para disfrutar por mucho tiempo de este beneficio colectivo, es la tarea de orden.
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