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LaHabana.- «EL PROFE llega pronto. No se atrasa», dice el niño de 11 años Xiang Chang.
Él es uno de los “jaguares” presentes entre el centenar de personas que espera a Lester Calderón Pérez, un líder natural del complejo barrio de Las Cañas, en el capitalino municipio del Cerro.
Presidente del consejo popular de igual nombre y gran maestro fundador del sistema Kenpo Zen Jutsu, el profe ha transformado la comunidad con el proyecto FISCUREC, que desde hace más de ocho años funciona por un mejor ser humano.
«Nosotros practicamos aquí las artes marciales y los abuelos el tai chi (Tai Chi Chuan Chang K´A). Ahí al lado hacen pesas, pero también bailan», señala a JIT el pequeño Chan, aspirante a historiador del proyecto comunitario físico, cultural y recreativo fundado en el año 2011.
Son las seis de la tarde y tras el arribo de Lester y los saludos de rigor, comienza un ritual diario: la práctica de deportes en el local de la calle Velarde 209, entre Primelles y Churruca. Allí, de lunes a domingo, quienes deciden hacer por la vida concurren sin hacer distinción de raza, sexo, edad o credo.
«FISCURED tiene sus antecedentes en el proyecto comunitario Salud para Todos, por lo que continúa el trabajo preventivo, profiláctico y terapéutico, consolidando en generaciones enteras el valor de la rehabilitación física y sicológica», dice Calderón.
Este avileño de 42 años se estableció hace más de dos décadas en la capital, donde se licenció en la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo. Ahora realiza su doctorado en dirección en educación en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.
«Aquí vienen personas de entre 5 y 75 años. Lo que fue un sitio en derrumbe, un basurero, se ha convertido en un multicentro para la promoción, el desarrollo y la elevación de la calidad de vida de vecinos y la población en general», dice el también profesor universitario con categoría de asistente.
Varias áreas dan vida al empeño. De esas sobresalen la de cultura física, la recreativa-educativa, la gastronómico-recreativa, la profiláctica y terapéutica, y la de enseñanza y exposición.
«Contamos con un círculo de interés de historia local; se proyectan filmes educativos, hay un taller literario; se dan bailoterapia, clases de danza folclórica, contemporánea y popular; se hacen conversatorios con personalidades de la Revolución y organizamos planes de la calle, entre otras acciones», abunda.
Convertido en referencia, FISCUREC da cumplimiento a lineamientos de la política social, la educación, la salud, el deporte, la cultura y la seguridad social.
«Lo que se ha logrado tiene como base la actuación ética, por la preparación profesional y revolucionaria del claustro de profesores y entrenadores, por su disciplina, humanismo y por un alto sentido de responsabilidad y compromiso», expresa.
LOS JAGUARES TIENEN LA LLAVE
«No solo hacemos ejercicios. Los miembros del Proyecto combatimos la corrupción, los delitos, los vicios. Somos intransigentes a partir del trabajo educativo aparejado con un sistema de vigilancia y control ante lo mal hecho», expresa el también máster en artes marciales.
«Los jaguares son los practicantes del arte marcial Kenpo Zen Jutsu, pues aplicamos junto al Kenpo lo conocido de las formas de combate de nuestros ancestros mayas, incas, aztecas, caribes y tainos», expone.
«Lógicamente, el Kenpo es un arte marcial de origen asiático. Aquí tenemos divisiones por edades, competimos, se otorgan grados. Ya vamos por la tercera graduación», amplia.
Aquí hemos recibido todo tipo de visitas. Entre ellas fue bien reconfortante la del Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por nuestro municipio.
«La máxima es ser buen alumno, buen hijo, excelente padre y un súper abuelo para pertenecer a los jaguares. Sirve por igual para ambos sexos. Tenemos un código de ética», recalca el apasionado entrenador.
Entre los jaguares se trabaja por mantener los valores intrínsecos de una sociedad de hombres y mujeres de bien.
«Nos identificamos con el legado martiano y el pensamiento y la obra de Fidel Castro Ruz. Sentimos un profundo amor por la Patria y la Revolución», destacó antes de irse a dar clases.
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