Catherine Ibargüen es la llamada a llevarse el Diamante. Foto: Calixto N. Llanes
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Por Eyleen Ríos, enviada especial
Zúrich, Suiza.- AUNQUE los cubanos no tendrán una figura propia que seguir en esta primera final de la Liga del Diamante 2018, otros atletas de Latinoamérica pasarán a ocupar la atención en un mitin previsto para iniciarse mañana en la tarde-noche de aquí.
La lesión de Yarisley Silva dejó a la garrocha entre mujeres sin una de sus principales animadoras, pero como contrapartida resultará interesante ver a la venezolana Robelys Peinado desempeñarse en medio de grandes como la griega Ekaterine Stefanidi y la estadounidense Sandi Morris.
Robelys, quien ya fue bronce mundial en Londres 2017 y plata olímpica de la juventud, es a sus 20 años una de las prometedoras figuras de una especialidad en la que los resultados llegan con mayor edad en la mayoría de los casos. Su mejor registro de por vida son los 4,70 metros de hace unos meses en Cochabamba y con eso no parece apta para entrar esta vez entre las premiadas, pero estar en la final es ya un mérito.
Muy diferente resulta el panorama en el triple femenino, donde la colombiana Catherine Ibargüen es la llamada a llevarse el Diamante. Cualquier otro resultado le dejaría por debajo de los pronósticos en un año en que lidera el ranking con 14.96 metros.
Graduada de enfermería y entrenada por el cubano Ubaldo Duany, la Ibargüen es a sus 34 años una de las figuras imprescindibles del campo y pista actual. Campeona olímpica en Río 2016 y doble oro del orbe en Moscú 2013 y Beijing 2015, ha ganado este circuito consecutivamente entre 2013 y 2016.
En reuniones incluidas en el programa de la serie suma 32 victorias, una cifra que no parece alcanzable para muchos. Mañana serán la estadounidense Tori Franklin y las jamaicanas Kimberly Williams y Shanieka Rikketts las que más “oposición” pudieran hacerle.
Por cierto, Ibargüen tributa una novedad a esta temporada, pues buscará ser la primera mujer en quedarse con los premios del triple y la longitud. La final de este último evento se disputará el viernes en Bruselas, donde se conocerán los otros 16 ganadores de la campaña.
El subcampeón olímpico de los 400 metros de Londres 2012, el dominicano Luguelín Santos, es otro de los latinos con presencia aquí, y llega con tiempo de 44.59 segundos y la esperanza de incluirse entre los premiados.
Sin embargo la mayoría opina que se trata de una posibilidad muy remota. El bahamés Steven Gardiner, apodado como “el veloz Steve” es el amplio favorito dado su crono de 43.87 segundos, aunque todavía se recuerda la mala suerte que le golpeó en el 2017, cuando no finalizó la competición.
Completa el cuadro de los latinoamericanos el ecuatoriano Alex Quiñonez, llegado para los 200 metros, pero sin dudas el menos conocido entre los mencionados.
Un séptimo puesto olímpico en Londres 2012 es lo mejor de este hombre que en junio pasado registró lo más sobresaliente de su vida (19.93 segundos) y tendrá como compañeros de carriles a varios “monstruos” de la velocidad.
A no dudarlo toda la atención de esa carrera estará centrada en el estadounidense Noah Lyles y el turco Ramil Guliyev. El primero lídera el año con 19.65 segundos y ganó en cuatro de sus seis paradas de Diamante; el otro es campeón mundial y de Europa y cronometró 19.76 hace apenas 20 días.
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