|
Por Lisset I. Ricardo, enviada especial
Lago, Calima.- «QUIERO dedicar la medalla de oro que más quería a mi pueblo, pues en realidad soy resistente, pero no tan rápida, por eso disfruto tanto esta victoria», manifestó a JIT Yurieni Guerra al conquistar en el K-1 a 200 metros el último título disputado en el canotaje de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe.
«Esta es la que más anhelaba porque no tengo mucha velocidad y sentía un poquito de presión, y habíamos perdido dos medallas doradas y yo tenía que conquistar esta sí o sí», dijo con su contagiosa risa, mojada de agua y sudor que le secaron sus compatriotas entre abrazos en el disfrute del cierre de Cuba con 6-1-2 en este deporte.
«Aunque ya había obtenido el título en K-1 a 500 y bronce junto a Flavia López en esa misma distancia, esta era la buena, soñaba con este triunfo y esa era la ansiedad que tenía, pero ya soy una mujer feliz totalmente con mi aporte», aseguró la cienfueguera de 28 años de edad.
Confesó que no tenía mucha experiencia del lugar de la partida, «sin embargo cuando arranco se me olvida todo, el recorrido es el que da el lugar, no miro para ningún lugar, solo remo para llegar primero y hasta que no vea la boya no paro, solo me sentí un poquito tensa al final, pero ahí apreté más y salió».
Yurieni le hizo buena guerra a sus más fuertes contrincantes, la mexicana Brenda Gutiérrez y la colombiana Yerly Muñoz, quienes no pudieron con el frenesí y la fuerza de la cubana.
«Igual deseo ofrecer esta medalla al colectivo de mi deporte, a mi familia que tanto me apoya, al movimiento deportivo cubano todo porque esto hay que disfrutarlo, cada triunfo de mi país sea de quien sea debemos celebrarlo, no solo los títulos, cada lugar en el podio es el fruto de mucho sacrificio de nosotros y de mucha gente», comentó sin que desapareciera la amplia sonrisa de una morena nerviosa, emocionada, pero inmensamente feliz.
|