Foto: Getty Images.
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La Habana.- JORDAN Díaz tiene 17 años de edad y 1,92 metros de estatura, y exhibe además todo lo necesario para llegar muy lejos en el tiple salto mundial.
Es uno de los varios talentos de la ya famosa escuela de esa especialidad en Cuba. Desde hace dos o tres años los conocedores afirmaban que «ese, a ese es al que hay que seguir», y claro está no se equivocaron.
Campeón del orbe entre cadetes en el 2017 con un espectacular registro de 17,30 metros, que se inscribió como lo mejor de todos los tiempos entre los de esa categoría, comenzó a justificar esa afirmación.
Una temporada después ya son otros los logros sumados para seguir ratificando lo que “saltaba” a la vista: acaba de romper el récord nacional sub-20 con 17,41 metros y en la actual temporada son suyas las seis mejores marcas del planeta, cinco de ellos por sobre los 17 metros.
Por eso no es de extrañar que sea uno de los puntos de mira en la delegación de 13 integrantes que representará a la mayor de las Antillas en el Campeonato Mundial sub-20, que entre el 10 y el 15 de julio próximo acogerá la ciudad finesa de Tampere.
Ganar allí le convertirá en el sexto cubano que lo consigue, aunque numéricamente sería el séptimo oro, pues Lázaro Martínez inscribió dos a su nombre (Eugene 2014 y Bydgoszcz 2016).
Otra curiosidad es que de llevarse el título, sería el cuarto consecutivo desde Barcelona 2012 que quedan en manos de los antillanos. La lista de los reinados la inició Yoelbi Quesada en Seúl 1992.
Pero las aspiraciones del jovencito capitalino van más allá «quiero el récord mundial», dice a JIT con mucha tranquilidad, con la que le da el saberse listo para tal empeño.
«Estoy cerca, a solo 10 centímetros, y creo que puedo lograrlo», añade con una sonrisa “madura” para su edad y hablar pausado que contrasta con la explosividad que le impone a cada una de los salidas al tanque de saltos.
La marca del orbe es de 17,50 metros, impuesta en 1985 por el entonces alemán democrático Volker Mai, parece bien a los pies del cubano, pero será la cita de Tampere el primer momento definitivo.
Porque de no lograrlo allí podría ponerse a prueba nuevamente, pues apenas unos días después estará en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla.
«Allí también quiero ganar y para eso me estoy preparando», corrobora el alumno de Ricardo Ponce.
«Lo peor del salto triple es que te lesionas mucho, por suerte yo hasta ahora he “escapado” de eso, pero tengo que cuidarme», explica entonces sobre un reto que enfrenta en el entrenamiento diario.
«Tengo muy buena técnica, pero trabajo mucho para mejorar la velocidad que es el defecto que tengo», añade acerca de sus fortalezas y debilidades.
Admirador del estadounidense campeón olímpico y mundial Cristian Taylor, Jordan reconoce cuánto se pierde de disfrutar por las exigencias del deporte que escogió, pero compensa con las alegrías que ya ha vivido luego de cada triunfo.
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