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La Habana.- MAÑANA, 4 de mayo, se cumplen 18 años de que se fijara esa fecha para celebrar el Día Nacional de las Peñas Deportivas.
Un singular acontecimiento motivó la idea: ese día de 1999 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz recibió en la escalinata de la Universidad de la Habana al equipo Cuba de béisbol triunfante en el tope contra los Orioles de Baltimore disputado en Estados Unidos.
Que una comisión de embullo acompañara al plantel de la isla en ese viaje, y que en su discurso de bienvenida el líder de la Revolución precisara oficialmente la necesidad de la atención a los atletas activos y retirados, tarea en que ya las peñas daban algunos pasos, fueron razones fundamentales para que los peñistas cubanos definieran esa fecha como su principal efeméride.
La difusión de tal decisión resultó elemento determinante para que estos activistas propiciaran, tal como lo hacen en la actualidad, aportes concretos al movimiento deportivo cubano, comprometido con el cual celebrarán ahora su día inmersos en nuevos compromisos y retos, incluido el XII Encuentro de su Consejo Nacional, convocado para los venideros días 5 y 6 en la heroica Santiago de Cuba.
Convertidos en un ejército que ha ganado prestigio a partir de la sostenida voluntad de entrega y la decisión de no flaquear ante las limitaciones, sus hombres y mujeres son ejemplos de fidelidad a la esencia de una obra sana, apegada a los principios y fiel a Fidel, su máximo impulsor.
El propósito es afianzar nuestro activismo en función de los valores, la masividad, el quehacer comunitario y los vínculos permanentes con quienes aportan desde la base a la obra edificada durante más de medio siglo de Revolución.
Conocer lo que significan nuestros colectivos como gestores de la actividad física y el deporte sano, las relaciones con las glorias, el cuidado y rescate de las instalaciones, el permanente apoyo a la verdadera esencia del espectáculo y otras muchas aristas son motivos más que suficiente para que los más de 50 mil peñistas de todo el país redoblemos esfuerzos en todos los frentes.
De ahí la indestructible convicción de sostener entusiasmo en el apoyo al béisbol y otras disciplinas, las actividades comunitarias vinculadas con el deporte, la cultura física y la recreación, la dignificación de las glorias, el papel de la familia y tantas tareas identificadas como prioridad como fruto del estrecho vínculo con el INDER y sus estructuras desde la base.
Nota: El autor es vicepresidente de este movimiento.
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