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Bendingo, Australia.- LA CLASIFICACIÓN del equipo cubano para la final del Grand Prix dependerá de que experimente un alza en la calidad de su juego, acorde con lo visto en sus presentaciones iniciales.
Si el partido perdido ante Croacia estaba en las consideraciones precompetencia –-aunque pudo hacerse más en el cuarto set para buscar extenderlo al tie break— la resistencia ofrecida por Australia a las antillanas no aparecía en pronóstico alguno, incluso, no era de pensarse que las anfitrionas ganaran un set, como lo demostró la pizarra: 3-1 (25-22, 27-25, 18-25, 27-25).
En torno a estas dos apariciones quisiéramos detenernos en algunos detalles. En primer lugar, las cubanas no han exhibido seguridad y tranquilidad en su recibo, lo que además de complicar la labor de la pasadora Yamila Hernández al servirles balones a las atacadoras, ofrece mayor tiempo a las rivales para pensar por adelantado por dónde vendrá el posible remate.
En buena medida por esa recepción deficiente, la labor de Hernández distribuyendo el balón no ha propiciado variabilidad en las acciones de su elenco. Falta dinámica de juego en el conjunto, se hace reiterado énfasis en pasar la bola hacia los extremos, dándole poco uso al centro del terreno –-defendido por Daimara Lescay y Heidy Casanova— necesitadas de consolidar su confianza, sobre todo la segunda, una joven prometedora.
Si a lo anterior agregamos que la opuesta Melissa Vargas ha estado lejos del rendimiento esperado (marcó solo cuatro puntos contra Australia antes de ir al banco), entonces la mayoría de los remates provienen de las auxiliares. Esto trae por consecuencia que sobre la capitana y atacadora de punta Sulian Matienzo se incremente el bloqueo, agrupado con tiempo ante un movimiento avisado de las caribeñas.
A este cuadro australiano que tanto trabajo dio vencerlo, en la primera jornada de esta eliminatoria las colombianas las dejaron en 17, 13 y 13 puntos en los tres parciales, señal válida para predecir un combate arduo para las alumnas de Roberto García de cara a las cafeteras, este domingo.
No cabe duda de la dependencia de este elenco del trabajo que haga su opuesta Melissa Vargas, quien no se ha podido expresar con total soltura, aunque no solo cuenta la cantidad de puntos que consigue, también importa en cuántos intentos lo hace y qué cantidad de errores comete. En el partido de apertura, Vargas marcó 21 tantos en 46 intentos, para obtener una nota de 34.78, considerada baja en comparación con las cifras entre 50-60 que los entendidos ponderan como aceptable.
Matienzo, la segunda anotadora de ese choque, lo hizo para 13 éxitos en 30 entradas a la net, para una calificación de 43.33. Y ellas dos fueron las que mejor estuvieron por Cuba.
Melissa en su encuentro con Australia, minutos antes de salir al terreno le refirió al médico Ramsés Raymond que sentía dolores en su hombro derecho. No se le vio atacar con la fuerza acostumbrada (anotó solo cuatro puntos en tres parciales), tampoco empleó su servicio fuerte y rasante, y su paso por el campo a la defensa apenas se notó, situación en la cual la ofensiva del colectivo quedó prácticamente distribuida entre las auxiliares Matienzo y Jennifer Álvarez.
Dayamí Sánchez salió del banco con ímpetu y jugó como opuesta; lo hizo bien. El mentor García tiene otra carta para esa posición (Heidy Margarita Rodríguez) en el caso de que Vargas no pueda retornar a la cancha, aunque el galeno se mantuvo tratándola durante toda la madrugada de hoy.
Con este panorama va la selección cubana a un encuentro crucial este domingo frente a Colombia, toda vez que ambos plateles sumaban tres puntos (una victoria y un revés) en la lucha por el segundo lugar del grupo B, donde precisamente las croatas superaron a las colombianas 25-20, 25-22, 25-17, para comandar con seis puntos.
En la llave A de este tercer nivel, al cierre de esta información, lideraba Perú (seis) tras derrotar a México 25-16, 25-16, 25-13, escoltado por las aztecas, Kazajstán y Argelia. bystolic discount coupon daliresp patient assistance
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