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Beijing.- AUNQUE nunca dejó de ser un atractivo desde su construcción en el 2008, el Parque Olímpico de esta ciudad está de fiesta con el XV Campeonato Mundial de atletismo, que alberga hasta el próximo domingo.
Desde horas tempranas de la mañana miles de visitantes hacen recordar las jornadas vividas durante la cita estival para el que fue creado, y algunos que no vivieron las emociones de entonces aprovechan ahora para “desquitarse”.
Más que presenciar de cerca las actuaciones de estrellas como Usain Bolt, Renaud Lavillenie, Allyson Felix o Anita Wlodarczyk los anfitriones han asumido la cita como si el sitio fuera todo nuevo.
Pasean por sus amplísimos espacios, se toman fotos y dejan correr a los niños, muchos de los cuales no habían nacido hace siete años.
Y si imponente resulta constatar la majestuosidad del lugar a plena luz del día, el impacto se multiplica cuando cae la noche y las luces hacen lo suyo en torno a un complejo que tiene como centro el Estadio Nacional o Nido de Pájaros, como es común llamarle.
Todo se alumbra de colores, unas veces de rojo, otras de verde o azul, y desde algunas de las construcciones se combinan esos matices cual arcoíris artificial.
Desde cientos de metros a la redonda es posible identificar edificaciones otras instalaciones como el Cubo de Agua, complejo de piscinas utilizado ahora como parque acuático, la Torre de Comunicaciones o el gigantesco pebetero olímpico.
El recinto que acoge las albercas es la estructura revestida de tetrafluoroetileno más grande del mundo y desde lejos parece un gran edificio inflado.
La torre impresiona por su original diseño de independientes estructuras triangulares de cristal con que fueron homenajeados a los aros olímpicos.
Pero la gran estrella de este derroche de ingenio es el Nido de Pájaros. Nada puede competir contra su protagonismo de 250 mil metros cuadrados y 69 metros de altura.
Proyectarlo fue un desafío estético y estructural emprendido por los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Mouron, de conjunto con el artista chino Ai Weiwei, y clasifica como una de las grandes construcciones de la historia.
Su costo ascendió a 500 millones de dólares y el peso de los materiales utilizados superó las 44 mil toneladas, principalmente de acero.
A simple vista parece una estructura ondulada, donde cada entramado cae de manera casual, pero nada más lejos de la realidad: los puntos de encuentro de los elementos y la dirección que asumen son fruto de cálculos muy precisos.
Durante la edificación todo fue soportado por 176 gatos hidráulicos, cada uno capaz de sostener 300 toneladas, retirados a la vez para comprobar la estabilidad final.
Da la impresión de ser descubierto, pero es protegido por una membrana transparente y se complementa con una capa translúcida que lo cubre de agentes atmosféricos y le aísla acústicamente.
Así, gigantesco, como casi todo en la ciudad, es este sitio convertido en muestra de cuánto puede hacer el hombre y admirado ahora como anfitrión del principal encuentro del deporte rey. bystolic discount coupon site daliresp patient assistance
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