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Beijing.- NI LOS sofisticados equipos dispuestos por los organizadores del Campeonato Mundial hubieran podido medir cuánta tensión desató aquí una carrera que consume menos de 10 segundos.
Pero ver al jamaicano Usain Bolt apoderarse de su noveno oro a este nivel justificó cualquier sobresalto, y así quedó demostrado hoy cuando miles de almas se rindieron a sus pies en el mismo Nido de Pájaros que le lanzó al estrellato en el 2008.
Fue lindo sentir la alegría de un público que llegó a olvidar que uno de los suyos estaba en la final de los 100 metros y solo tuvo ojos para el protagonista indiscutible del “show”, igualmente seguido por millones desde todas partes del mundo.
Sucedió porque al bólido le sobra carisma, es amable, sencillo, y cumple lo prometido sin que le importen lesiones que limitaron la preparación o comentarios sobre los fantasmas del doping que se pasean junto a su principal rival.
Bolt se apoderó de la noche china como solo él sabe hacerlo y lo hizo en 9.79 segundos, lo más rápido de su año, y luego de no ser totalmente aplastante en las salidas previas.
«Todavía no ha llegado lo mejor. Tropecé un poco, igual que en semifinales. Pero salí relajado, sin presión y llevo otro título para casa», dijo instantes después de saberse nuevamente monarca.
Mientras tanto su nombre era coreado por miles de personas, se agitaban banderas jamaicanas en las gradas y atónitos oponentes comenzaban a aceptar la realidad tras soñar que le dejarían a sus espaldas.
La escena acaparó una y otra vez las pantallas locales, y con cada repetición crecía el número de flashes disparados desde todos los rincones copados por un público que las llevará consigo desde el privilegio de haberla presenciado.
Casi una hora después de su victoria el antillano aún no había pasado al interior del estadio, retenido por periodistas empeñados en sus declaraciones.
«Mi objetivo es ser el número uno hasta que me retire. Y por ello me motivo a mí mismo. Es simplemente correr y hacer mi trabajo», sostuvo más de una vez y adelantó que todavía su fiesta no está completa aquí.
«Trabajaré para el 200 que es también mi evento favorito», confesó quien desde el 2009 posee los récords de ambas distancias y ahora dejó en los otros puestos del estrado a los estadounidense Justin Gatlin (9.80) y Trayvon Bromell, y el canadiense Andre de Grasse (ambos con 9.92).
Los osados que se atrevieron a dudar de su triunfo apostaron porque pesaría más la inactividad originada por molestias que su talento, pero Bolt se encargó de acallarlos a la vez que hacía delirar a quienes sí confiaron.
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