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La Habana.- CONTENTOS y orgullosos con sus medallas colgadas y la enseña nacional entre sus manos, descendieron del avión los tiradores Eglys de la Cruz y Reynier Estopiñán, quienes lideraron el cuarto grupo de 123 atletas arribado hoy tras competir en los XVII Juegos Panamericanos de Toronto.
Junto a ellos fueron recibidos en sencilla ceremonia en la terminal 5 del aeropuerto internacional José Martí, deportistas de béisbol, ciclismo, atletismo, natación, gimnasia rítmica, tiro con arco, pentatlón, tiro, vela, baloncesto, así como entrenadores, federativos y especialistas de medicina deportiva.
En sus palabras Eglys, reina en el rifle tres posiciones 50 metros en la justa, expresó: «Hoy retornamos alegres, orgullosos y con el deber cumplido. En nuestros pechos lucimos medallas de oro, plata y bronce, pero en nuestros corazones está la más importante, la de la dignidad y la de sentirnos más cubanos pues la patria nos contempla orgullosa».
«Queremos agradecer a nuestras familias y en especial a todo el pueblo por estar pendiente y muy al tanto de los acontecimientos en Toronto. Ahora seguiremos entrenando para nuevos compromisos y victorias», precisó también la dueña del metal bronceado en el rifle de aire a 10 metros y ya clasificada para las olimpiadas de Río de Janeiro´16.
Asediada resultó la ciclista Lisandra Guerra, toda una heroína y que lamentablemente no pudo proseguir concursando tras sufrir una traumática caída en la prueba de la velocidad, lo que le impidió acceder al podio.
«Ya estoy bien. Totalmente recuperada salvo algunas molestias por el golpe. Mañana inicio de nuevo la preparación para las futuras competencias», dijo.
«El pueblo debe saber que quería continuar pero los doctores no me dejaron. Por suerte las astillas no me perforaron ningún músculo y no hay complicaciones. Ahora con más fuerza y deseos que nunca a entrenar y les digo a todos mis seguidores que siempre esperen lo mejor de mí, aquí hay Lisandra para rato», confesó con total seguridad.
Otro laureado llegado a la mayor isla de las Antillas fue el pequeño gladiador del estilo libre Yowlys Bonne, monarca en los 57 kilogramos.
«Estoy feliz porque dejé mi alma en el colchón y mejoré mi bronce de hace cuatro años en Guadalajara. Ahora resta el mundial en Las Vegas que es en septiembre donde espero igualar o mejorar mi tercer lugar de Tashkent´14 y clasificar para Río de Janeiro´16», aseveró.
Todos los llegados recibieron el sello de la dignidad, el cual representa la fidelidad, el espíritu de defensa de la patria, lealtad al pueblo, al partido, a la revolución y principalmente el espíritu de ganar.
En el acto Arelys Santana Bello, segunda secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), les indicó que todos se entregaron y demostraron la valía y las potencialidades del movimiento deportivo cubano, quizás en la competencia más difícil de los últimos años.
«Ustedes han escrito páginas de glorias y son protagonistas de hechos que quedaron reflejados para el futuro».
A la bienvenida asistieron igualmente José Ramón Fernández, titular del Comité Olímpico Cubano, y Osvaldo Vento Montiller, presidente en funciones del INDER.
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