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Marrakech, Marruecos.- EL MÁGICO contraste entre el milenario mercado artesanal y la más ostentosa modernidad es parte de la combinación proyectada por esta urbe colmada de historias y tradiciones, con gente amable que se esfuerza por hacerse entender en las más diversas lenguas.
El tono rojizo de su tierra y edificaciones es el primer signo distintivo que llamó la atención entre quienes la conocieron en ocasión de la Copa Continental de atletismo recién disputada aquí, donde se extrañan los colores verde, azul o amarillo que suelen abundar en las fachadas de cualquier otro país.
Incluso los automóviles que transitan por sus calles carecen de tonos “llamativos”, dejando espacio al banco el negro y el gris, además del pálido crema de los taxis que transitan entre el “ejército” de pequeñas motos que exhiben velocidad de rayo en todas direcciones, incluso sobre las aceras.
Pero cuidado con confundirse e imaginarla carente de color. Todo lo contrario: los interiores de sus edificios, mercados y hoteles son pura belleza y armonía en materia de diseños, que muchas veces hacen recordar aquellos cuentos de las Mil y una noches disfrutados hace ya mucho tiempo.
La zona moderna impresiona por sus dimensiones, sobre todo el barrio de Gueliz, o ciudad nueva, donde casi todo tiene dimensiones superlativas, la avenida Mohamed VI está surcada por numerosos hoteles, cafés al más puro estilo europeo y centros comerciales que exponen marcas conocidas.
Sin embargo, es la Medina, la ciudad vieja, la que deja sin aliento al visitante, que apenas encuentra espacio para caminar entre sus encantadores de serpientes y domadores de monos, mujeres que dibujan las manos o bailadores, mientras abundan exquisitos olores regalados por especies y los famosos tés de menta.
En la plaza Jamaa el-Fna, desde cuya altísima torre se llama a la oración, el encanto pasa por los carruajes tradicionales tirados por caballos que convocan al paseo y la música del mercado llega a tornarse ensordecedora.
Declarado desde el 2008 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el espectáculo es realmente inolvidable, como sucede con las intrincadas callejuelas que recibe a más de 10 mil artesanos reconocidos.
Cada espacio es inundado por hermosas lámparas metálicas que semejan un fino encaje, alfombras de todos los tamaños y colores, cestos tejidos de palma, tradicionales babuchas (zapatos descalzados) y miles de diseños para las chilabas (túnica con capucha de los hombres) y caftanes (vestidos de las mujeres con adornos tejidos).
Junto a las sorprendentes pirámides de especies o café aromatizado conviven dulces “extremadamente dulces”, dátiles, el apreciado aceite de argán que según ellos solo aquí es totalmente natural, y diminutas iguanas que miran desde sus jaulas a los fascinados forasteros.
Estos agradecen el encanto y buscan perpetuarlo en fotos guardadas como tesoros a mostrar sobre una ciudad con asombrosa herencia para ofrecer que hace solo días acogió a lo mejor del mundo atlético. cheats link reason women cheat click here online wife cheated why women cheat in relationships click here husband cheat reasons wives cheat on their husbands click I cheated on my husband My husband cheated on me go women love to cheat reasons married men cheat why men cheat love affairs with married men reasons married men cheat why men cheat love affairs with married men
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