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La Habana. - A LOS TÉCNICOS cubanos les dolió sobremanera "recortar" sus respectivas plantillas, para encarar el exigente Campeonato Panamericano de Luchas, disputado en Iowa, Estados Unidos.
La cita incluía participación en 10 divisiones, en cada una de las modalidades: lucha greco, y libre para hombres y mujeres. Sin embargo, la comitiva antillana que asistió fue solo de 10 entre los tres apartados.
Para los participantes el "plato fuerte" que ofertaba el colchón de competencia de la Xtream Arena, de Coralville, lo constituía el hecho de que las buenas actuaciones aseguraban boleto para el Campeonato Mundial de Manama 2026, en Baréin.
Cuba decidió convocar a una decena de sus más excelsos gladiadores, con la única ausencia de la subcampeona olímpica Yusneilys Guzmán (50 kg). Aun así, el saldo frisó la excelencia.
Estados Unidos, potencia histórica en la lucha y especialmente en el estilo libre, ganó sin grandes contratiempos. Pero los gladiadores cubanos dieron dura batalla y mostraron su tradicional fuerza competitiva.
Por eso el público, bien conocedor de este deporte, y los entrenadores rivales, les supieron aplaudir sus poderosos agarres por debajo de las axilas o aquellos conseguidos en la búsqueda de cualquiera de las dos piernas rivales.
Fue una sólida demostración de tackles, derribos, pases atrás y desbalances, con base en la tradicional velocidad de los luchadores cubanos, tanto en sus letales ataques como en el preciso momento de reaccionar y activar la defensa.
Así, con apenas 10 representantes de 30 posibles, saldaron nueve medallas: cinco de oro, dos de plata e igual cantidad de bronce.
De esos cinco cetros, hubo tres para los grequistas, encabezados por el campeón olímpico de Tokio 2020, Luis Orta (67 kg), quien conquistó el quinto oro consecutivo en la historia de estas justas regionales.
Además, el capitalino mantuvo su invicto, extendido a 19 combates.
También se coronaron el campeón mundial Gabriel Rosillo (97 kg) y Kevin de Armas (60 kg). Terminaron segundos Daniel Gregorich (87 kg) y Oscar Pino (130 kg).
Esta sonada actuación de la lucha greco, era algo esperada.
Pero lo que sí llamó poderosamente la atención fueron las medallas de oro conquistadas por los dos libristas inscritos: Geannis Garzón (74 kg) y Arturo Silot (97 kg).
Si bien es cierto que por motivos económicos, las luchas cubanas no pueden asistir a topes internacionales como antes, los discípulos del entrenador jefe Jesús Rodríguez sí tuvieron ahora la posibilidad de realizar una fructífera base de entrenamiento, en China.
Allí intervinieron en la exigente Copa Dahuhu, en la que Silot se alzó con el título.
En Iowa, el gigante santiaguero puso de manifiesto el buen momento por el que atraviesa, al quebrar una racha adversa de cuatro derrotas en igual cantidad de finales consecutivas frente a rivales estadounidenses.
Doblegó a Stephen Buchanan, después de que el reconocido Kyle Snyder lo derrotara tres años seguidos, y Justin Rademacher lo venciera el año pasado.
"Nos felicitaron los entrenadores de varios equipos. Vieron muy positivo nuestro nivel de competencia y que fuera Cuba el que le arrebatase a la poderosa escuadra estadounidense los dos únicos titulos que les faltó para barrer, pues ganó en las otras ocho divisiones", comentó a JIT el entrenador Jesús Rodríguez.
Con bronce terminaron dos de las tres chicas enroladas en el estilo libre: la medallista de bronce olímpico Milaimis Marín (76 kg) y Yainelis Sanz, tercera en mundial Sub-23 años. Apenas se quedó sin medallas Greili Bencosme (50 kg).
Las conclusiones son bien transparentes: Cuba lanzó su firme candidatura para obtener el título por naciones y apoyar con fuerza en la ubicación final de la Isla en los venideros Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, principal evento del año.
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