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La Habana.- LA SELECCIÓN cubana de fútbol sub-20 ya conoce el camino que deberá recorrer para intentar clasificar a su tercera Copa del Mundo de la categoría.
La escuadra caribeña quedó ubicada en el Grupo A del Campeonato Sub-20 de la Concacaf 2026, un torneo que se disputará en México y que otorgará cuatro boletos a la cita del orbe.
Bajo la dirección técnica que asume el nuevo ciclo, Cuba enfrentará una fase de grupos exigente, pues compartirá llave con las selecciones de Estados Unidos, El Salvador y Haití.
La etapa final del clasificatorio se llevará a cabo entre el 24 de julio y el 9 de agosto del próximo año, utilizando las sedes de Puebla (para la fase de grupos y cuartos de final) y la Ciudad de México (para las semifinales y la final).
Todos los encuentros de Cuba en la primera ronda se jugarán en el Estadio Universitario BUAP de Puebla, comenzando el jueves 25 de julio ante El Salvador, luego se medirán a Haití el lunes 28 y cerrarán contra Estados Unidos el jueves 31 de julio.
El sistema de clasificación y las posibilidades
El formato de competencia es directo, pero implacable: los dos primeros de cada uno de los tres grupos, junto a los dos mejores terceros, avanzarán a los cuartos de final. A partir de esa instancia, el torneo se vuelve a eliminación directa, y llegar a semifinales resulta la única forma de conseguir el boleto seguro a la Copa Mundial Sub-20 de la Fifa, Azerbaiyán y Uzbekistán, en 2027.
Para Cuba, la ruta más probable hacia la clasificación pasa por asegurar el segundo lugar del grupo A.
Entendiendo a la de Estados Unidos como la escuadra más fuerte del apartado, los partidos ante El Salvador y Haití son fundamentales, a fin de sumar puntos y evitar que la diferencia de goles pueda convertirse en un enemigo silencioso.
Avanzar como segundo de grupo (lo que posicionaría a la isla entre el cuarto y sexto lugar del ranking general de ocho clasificados) les permitiría un cruce de cuartos de final frente a otro segundo clasificado, un rival a priori más parejo que los líderes de grupo más poderoso.
Ello pasa también por evitar el sexto lugar para "quitarse del camino a uno de esos primeros lugares, entre los cuales podría repetirse el choque ante el de su propio grupo.
Existe una ruta más riesgosa: clasificar como uno de los dos mejores terceros. De darse ese escenario, Cuba llegaría a los cuartos de final en el puesto siete u ocho del ranking general, lo que la cruzaría en la siguiente fase contra los mejores primeros del torneo, un camino que complicaría significativamente sus aspiraciones.
El Mundial de Chile 2025 como espejo del presente
El objetivo de volver a un Mundial Sub-20 no es una quimera. En la más reciente eliminatoria de la Concacaf (2024), el equipo cubano protagonizó una campaña histórica que lo llevó a ser una de las grandes revelaciones del área.
En aquella ocasión finalizaron terceros de su grupo, tras vencer a Jamaica 3-0, caer ante Estados Unidos 0-4 y empatar frente a Costa Rica 1-1.
En cuartos de final protagonizaron una hazaña: eliminaron a Honduras en una emocionante tanda de penaltis (5-3), después de igualar 1-1 en tiempo regular y prórroga.
Aunque en semifinales cayeron 0-2 ante México, ese resultado les aseguró la clasificación directa a la Copa del Mundo Sub-20 de la Fifa Chile 2025, su segunda participación en la historia tras la de Turquía 2013.
En tierras chilenas, Cuba volvió a demostrar su crecimiento: en la fase de grupos consiguió un histórico empate 2-2 frente a Italia, y si bien perdió sus otros dos encuentros ante Argentina (3-1), a la postre subcampeona del certamen, y Australia (3-1), mostró un rostro competitivo que dejó una grata impresión en la afición caribeña.
Ese rendimiento en la élite mundial juvenil, que incluyó los primeros puntos de Cuba en una Copa del Mundo de la categoría, y que por primera vez se logró marcar goles en todos los partidos del torneo, alimenta la ilusión de cara al próximo desafío.
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