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La Habana.- UNA REVOLUCIÓN social, con base en la participación popular, incluía la práctica masiva de la Educación Física y el deporte, cuya génesis y vocación humanista y democrática están en la mirada de futuro del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.
Sobre esos postulados se asienta la práctica de la actividad física y el deporte en la sociedad de la Mayor de las Antillas, y son esos atributos los que explican su permanencia en el tiempo.
Son también las esencias del Inder, organismo central del Estado cubano, que en este febrero llega a sus 65 años. Lo hace honrando la misma misión fundacional: lograr la participación del pueblo.
Por ella pasa el eje central de su encargo social: promover salud, favorecer una formación integral y representar a un país que vive orgulloso de sus deportistas.
La sigla Inder no cabe en estadísticas ni en medalleros, va hasta las premisas del desarrollo de una nación.
En un científico que logra una vacuna que salva vida; en un maestro que cultiva el conocimiento de su alumno; en un intelectual que nos prestigia con su obra; en un soldado bien preparado; en niños y jóvenes en las escuelas o en ancianos ligeros, está el Inder.
Tiene esa presencia en toda la extensión de esa sigla, hasta la mismísima R, la de recreación, que no por última es la menos trascendente. Es todo lo contrario, es la más importante.
Es justamente la actividad recreativa uno de los más singulares soportes del movimiento deportivo cubano, pues es la que cumple con la misión fundamental, la que encierra su valor humano, que solo se expresa en la participación.
La recreación tiene su hábitat en la comunidad, en el barrio, donde nacen los campeones; porque allí, convocado por quienes crean los espacios de esparcimiento, puede acercarse un niño a su deporte favorito.
Tal vez sea médico en el futuro, pero llevará el sentido de colectivo, la fuerza y la resistencia que le dieron aquella aproximación. Pero a lo mejor allí, el profesor de Educación Física o el del combinado deportivo descubrió su talento, y terminó en una ceremonia de premiación olímpica, orgulloso de su bandera y de su himno.
Es el amplio horizonte de la recreación física el que permite llegar más lejos en la concepción de Fidel de que el Deporte es un derecho del pueblo.
Va hasta la cuadra, la casa y tiene, a nivel de municipio, del combinado deportivo, de la escuela, del consejo popular su capacidad de convocatoria. Se materializa sin hacer pruebas de elegibilidad, solo basta con ir al terreno.
En los momentos más difíciles, y han sido muchos, la recreación ha mantenido intactos los cimientos del Inder. En 2021, la Covid-19 amenazante, con su carga de letalidad, no fue un obstáculo para la realización de actividades físicas, incluso sin salir de casa. Hasta maratones se corrieron en el hogar, en un pequeño espacio.
Fruto de esa idea fue la preparación a distancia de varios de los preseleccionados a los Juegos de Tokio-2020. Hoy, cuando el bloqueo económico, comercial y financiero se ha recrudecido en enfermiza obsesión, y pretende ahogar a Cuba con un cerco energético, otra vez la recreación vuelve a erigirse desde la comunidad.
Desde ayer y hasta el próximo sábado se desarrollan las Olimpiadas del Deporte para Todos El Inder por Fidel. ¿Dónde? En la comunidad; ¿con qué se cuenta?: con el combinado deportivo, con asiento en sus instalaciones y responsable de su organización; ¿con quiénes?: con una fuerza técnica preparada, que son sus entrenadores de base y los profesores de educación física, como jefes de equipos o árbitros.
¿En cuántas disciplinas? Atletismo, Ajedrez, Baloncesto, Béisbol 5, Voleibol, Futbol, Maratón Recreativo, A Jugar, Composiciones Gimnásticas, Coreográficas aeróbicas, Sanabanda, pistas y señales, Deportes de Orientación, Juegos Tradicionales, Carreras Populares (de dos y tres kilómetros de distancia), Skateboarding, entre otros, según las condiciones para su organización.
Ese es el Inder, esa es la R de recreación que se parece, porque la enaltece, a la de Revolución; es Cuba, que no se rinde, resiste y crea.
El deporte está vivo, aun en estas circunstancias difíciles, porque no deja de asumir los retos. Estas Olimpiadas tienen en su pueblo, en las canchas, en los terrenos y en la carrera, no solo a los protagonistas, sino también a sus campeones.
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