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Publicación del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física
y Recreación INDER
SÁBADO 27
FEBRERO, 2021

La Habana
Año 63 de la Revolución
Pablo Roger Cuesta Zulueta
Un hombre del polo acuático total

Líder de una generación, el capitalino vibra cuando le hablan de la pelota mojada, deporte al que ha dedicado la mayoría de sus 58 años de edad.


Por: Tony Díaz Susavila
(susavila@inder.cu)
viernes, 15 de enero de 2021

Trayectoria...

Participante como jugador en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y como entrenador de Brasil en Río de Janeiro 2016. Como jugador asistió a tres mundiales: 1982 (5to.), 1986 (7mo.) y 1990 (10mo.) y como técnico con el Cuba a los de 2009, 2011 y 2015. Igualmente resultó plateado en los panamericanos de 1983 y 1987 y oro en los Centroamericanos de 1982, 1986 y 1990.

Además participó en las copas del mundo de 1981 (bronce), 1987 (7mo.) y 1991 (10mo.) y en los campeonatos mundiales universitarios de 1981 (oro), 1983 y 1985 (bronce) y 1987 (plata).

 

 

En la actualidad...

Trabaja en el Club Athletico Paulistano de Sao Paulo, en Brasil.


DEFENSA central, atacante y poste. Todo lo perfeccionó desde pequeño Pablo Roger Cuesta Zulueta, quien considera la preparación como la base para brillar en el polo acuático.

Líder de una generación, el capitalino vibra cuando le hablan de la pelota mojada, deporte al que ha dedicado la mayoría de sus 58 años de edad (12 de septiembre de 1962).

¿Qué le inspiró a llegar al polo?

El equipo nacional entrenaba en la piscina de la Ciudad Deportiva. Eso me inspiró. Allí comencé en natación a los 10 años, pero seis meses después el profesor no asistió más.

Entonces, Raimundo, un señor que trabajaba allí, le dijo a mi madre que si quería seguir allí entrara al polo acuático. Hice una prueba con Miguel Rodolfo Ruiz Cruz y empecé en 1973 en la escuela Marcelo Salado.

¿Por qué optó por un deporte de equipo?

Primero me interesé por tratarse de un juego con pelota, y después me cautivó ese espíritu de ayudar a los compañeros. Todo era y sigue siendo por un mismo objetivo: colocar la bola dentro de la portería. Ahí está la felicidad.

¿La mejor parte de competir?

Ganar. Para eso se entrena. El atleta se prueba en cada acción en busca de un objetivo y el mío fue siempre la victoria. Ahí demuestras lo que has aprovechado de tantas horas de sacrificio.

¿Con qué escuadra de élite “encajaban” mejor?

La de España. Tenía jugadores versátiles, inteligentísimos, capaces. Nos llevaban al extremo, pero ganábamos y perdíamos. Eran muy rápidos, pero nos adaptábamos bien porque nosotros también lo éramos. Se dieron grandes partidos en esos años.

¿Por qué lo consideran ícono del llamado polo total?

Debe ser por las habilidades para hacer gol, defender y generar asistencias. También por haberme desempeñado como defensa central, atacante y poste. Todo pasa por la preparación desde la niñez, en lo cual insisto con mis alumnos. Además influye el ejemplo de los jugadores experimentados de una selección y las estrellas de otras.

¿Conoce a muchos que jugaran bien tres posiciones?

Muy pocos lo consiguen. En Cuba, David Rodríguez.

¿Quería a alguien especial en las gradas?

Me gustaba jugar con bastante público. Pero en realidad no tenía preferencia por persona alguna, ni siquiera familiares o mi mamá. Tal vez se debía a que me ponía nervioso. Sin embargo, ella insistía e iba a algunos juegos. Con bastante público bastaba para mí.

¿Cómo se enfocaba para competir?

Nadaba bien, era resistente, fuerte y tenía buen tiro a puerta. Lo demás era entrenarme. Tuve excelentes directores técnicos. Nos enfocábamos sabiendo en qué torneo participaríamos y los equipos contrarios. Todos defendíamos la importancia de la preparación y la disciplina. Iban a la par del sacrificio, la entrega, el compañerismo y la máxima de que Cuba diera “guerra” en cada torneo.

¿Cuál sería su equipo Cuba ideal de todos los tiempos?

Pregunta difícil. Son muchos los atletas de calidad que han pasado por nuestras selecciones. Sinceramente no sabría decir, pero me quedo con las nóminas de 1974, cuarto lugar en la lid mundial de Cali, Colombia, y la campeona panamericana en La Habana 1991. Y como se quedan muchos jugadores fuera, de altísima calidad, les ofrezco disculpas.

¿Algún director le brindó más confianza?

Sin duda, el profesor Juan Almeneiro Pérez. Sabía sacarle a cada atleta lo que quería.

¿Qué cualidades hicieron de un compañero el capitán de equipo?

Respeto, compañerismo, buenas relaciones con todos, exigencia sin extremismo, ejemplo dentro y fuera de la piscina, amigo, hombre.

Las experiencias olímpicas…

Como atleta participé en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Fue inolvidable y duro a la vez. Estábamos entre los seis mejores equipos del mundo y habíamos ganado en La Habana 91. Sin embargo, solo obtuvimos dos victorias en cinco partidos.

Conformamos el grupo de la muerte, el B, en el cual vencimos 10x9 a Grecia y 11x9 a Holanda. Caímos 11x12 ante Hungría, 8x11 frente a Italia y 10x12 contra España. Los italianos ganaron el oro, los españoles la plata y el Equipo Unificado de las antiguas repúblicas soviéticas el bronce.

Me perdí, junto al equipo, las ediciones olímpicas de 1984 y 1988. Todos saben las razones. Fue muy duro porque vivíamos un gran momento. Volví a una cita de este tipo en Río de Janeiro 2016, como entrenador del equipo femenino de Brasil.

¿La vida tras el retiro?

Me desempeñé como entrenador en Cuba. Luego pasé dos años sin actividad y me hicieron una propuesta en Brasil. Allá fui técnico de la selección femenina hasta los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, y después fungí como asistente técnico de la masculina. Ahora trabajo en un club en Sao Paulo.

¿Con cuál actuación se queda?

Por la importancia y aquel sabor a victoria que todavía no he perdido, me quedo con el oro en los Juegos Panamericanos de La Habana 1991. Le arrebatamos el título a Estados Unidos por única vez en la historia del polo acuático.

El equipo se preparó muy bien. Obtuvimos el gran triunfo de nuestras carreras. Fidel estaba en las gradas el día de su cumpleaños. Fue una gran fiesta.

¿Qué momento quisiera desterrar de su memoria?

La derrota en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983 ante el equipo de Estados Unidos. Estábamos preparados y perder nos marcó. Veníamos muy bien desde 1981, ganar era difícil, pero no imposible.

Tampoco olvido un partido contra Holanda en el campeonato mundial de 1982. Le habíamos ganado todo el año y perdimos en el pase a los cuatro primeros. Fue doloroso.

¿Cómo aprecia el polo acuático en Cuba ahora?

Hay técnicos con deseos de trabajar y atletas muy talentosos, pero faltan oportunidades de juego. Así será difícil alcanzar mejores resultados. Siempre les agradezco y los aliento por el esfuerzo que hacen para mantener con vida este deporte. Solo les pido que persistan, pues el polo cubano tiene condiciones para brillar. Confío en que sucederá.

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