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LOS JUEGOS PARALÍMPICOS nunca dejarán de sorprender por su espectacularidad. Lo que son capaces de hacer algunos de sus animadores continúa asombrando cada cuatro años. En esta ocasión, por ejemplo, el chino Zhiqiang Zhong enmudeció el Estadio Olímpico Joao Havelange.
El asiático, a quien le amputaron una pierna tras un accidente, disputó la final de salto de altura llegando hasta la zona de carrera apoyado en sus muletas. Las dejó caer y entonces comenzó a dar pequeños saltos hasta el definitivo. Para él 1,77 metros fue lo mejor. Poco más tarde se presentó el indio Mariyappan Thangavelu, que también cojeando logró registro de 1,89. Solo ocho centímetros peor que la marca con la que la española Ruth Beitía se hizo con el oro pocas semanas atrás en la justa convencional.
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