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La Habana.- EL ARBITRAJE deportivo cubano celebra hoy su día en medio de numerosos pasos tendientes a acrecentar su bien ganado prestigio.
La fecha se oficializó a propuesta del Pleno Nacional de la Comisión de Jueces y Árbitros del año 2000, y deviene momento especial para reconocer a quienes se apegan a la ética desde un quehacer imprescindible para el accionar competitivo.
Su elección rinde homenaje a Amado Maestri Menéndez, quien llenó de dignidad esa profesión, y al decir del colega Francisco Soriano «llegó a dominar las reglas con exactitud y en el terreno mantenía el respeto de los jugadores y managers, además de controlar todo lo que pudiera ocurrir».
Su reseña precisa que luego de dar sus primeros pasos como árbitro en la pelota amateur fue contratado para impartir justicia en la Liga Profesional Cubana, donde sobresalió junto a Raúl “El Chino” Atán, Kiko Magriñat y Bernardino Rodríguez.
La hoja de servicios de Maestri se enalteció en numerosas ocasiones, una de ellas en México, el día 2 de junio de 1946, al expulsar al magnate y mandamás de esa Liga, Jorge Pasquel, quien había invadido el campo de juego con sus guardaespaldas para protestar una decisión.
Pero en el que más sobresalió su dignidad fue en el entonces Estadio del Cerro, el 24 de noviembre de 1952, cuando el líder estudiantil José Antonio Echeverría y un grupo de compañeros se lanzaron al terreno con una pancarta para denunciar los desmanes de la dictadura de Fulgencio Batista.
Al ser atacados los jóvenes de forma brutal por la policía, Maestri interpuso su autoridad y no permitió a los uniformados continuar con ese abuso, colocándose delante de José Antonio.
Esa actitud la repitió el 4 de diciembre de 1955 en el propio estadio capitalino, ante otra protesta por los crímenes del régimen, pues nuevamente impidió una golpiza mayor a los estudiantes.
Su estirpe inspira a quienes sostienen el desarrollo del arbitraje en la Isla, desde la base hasta el alto rendimiento, y es recordada especialmente hoy cuando reciben merecido reconocimiento.
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