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Santiago de Chile.- CUANDO Emmanuel González (49 kg) llegó al gimnasio Chimkowe de Peñalolén para competir en el powerlifting de los VII Juegos Parapanamericanos, el récord de su división reposaba intocable desde hacía 29 años.
Un primer intento le bastó para pulverizar la marca y batirse con sus oponentes, quienes impusieron, una tras otra, ocho marcas para los juegos.
A la altura del segundo intento ya contabilizaba 149 kilogramos levantados. En apuros, el brasileño Galvao Dos Santos subió la barra con 150 y le obligó a levantar 152.
El granmense recostó su anatomía sobre el sillón y le tiró con todas su fuerzas a lo que le hubiera otorgado la medalla dorada, pero los jueces apreciaron un movimiento que invalidó el registro y despertó el asombro de los presentes que celebraban su gesta.
Debió conformarse entonces con escoltar a Dos Santos, lo que no borró la alegría de su rostro porque sabe que consiguió lo mejor en el momento adecuado.
«Fue una competencia difícil, los rivales muy fuertes, lo hicieron difícil todo el tiempo. Me voy satisfecho con la medalla, sobre todo porque pude mejorar mis marcas. Me siento muy agradecido de mi entrenador y mi familia. La próxima meta es alcanzar la de oro», apuntó sin dejar dudas de que es posible.
Tan compleja fue la competencia que cuatro hombres consiguieron marcas panamericanas, lo que explica el alto nivel del evento.
Su compañero Jesús Cuevas acarició la medalla de bronce, mas vio como se le escapaba luego de fallar con 188 kg.
El brasileño Ezequiel Correa ripostó con 186 kg en su segundo intento, los 185 levantados por él en el primero.
Por estrategias de su equipo técnico decidió subir a 190, luego de un fallo en 188, y tampoco pudo con el peso.
Eso lo sacó del podio por apenas un kilogramo. Eso sí, en su debut alcanzó un meritorio cuarto lugar y dejó ver que tiene para más.
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