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La Habana.- MAYDENIA Sarduy siempre tiene una sonrisa dispuesta para hacer más agradable sus muchos retos diarios, pues entre los entrenamientos del equipo élite cubano de tiro con arco y sus responsabilidades como madre de dos niñas, las horas nunca sobran.
«Me siento muy orgullosa de todo lo que vivo y lo mejor que me pudo pasar es haber nacido mujer. Lograr mis metas diarias del entrenamiento, disfrutar de las niñas, de las cosas de la casa… Eso me satisface», dice a JIT durante un intercambio a propósito del Día Internacional de la Mujer.
«Como mujer cubana, como deportista de alto rendimiento me siento realizada. Amo mi deporte y agradezco todas las posibilidades que he tenido para dedicarle gran parte de mi tiempo, sin renunciar a formar una familia y tener una vida plena como cualquier mujer», asegura sin dudar.
Maydenia cumplirá pronto 39 años de edad y más de 20 los ha vivido entre arcos y flechas. Una de las tres cubanas con experiencia en certámenes olímpicos, entre sus éxitos deportivos destacan sus medallas en juegos panamericanos y centroamericanos y del Caribe.
Aunque sus pequeñas de 12 y seis años de edad centran su vida en lo emocional, no concibe sus días sin tensar su arco. Por eso afirma que todavía no piensa en el retiro, pues sabe que su talento hace falta para los buenos resultados a los que aspira la selección nacional femenina en los compromisos que se avecinan.
En estos momentos es la figura más experimentada de este deporte en el país. Sobre ella descansan las esperanzas de retornar al contexto olímpico en la cita de París 2024.
Reconoce que es una meta compleja, pero posible. Asegura además que siente todo el respaldo de la familia, los entrenadores y sus compañeras de equipo para cumplir los objetivos más inmediatos.
«Mantener una rutina diaria entre los entrenamientos, las tareas de la casa y la atención de las niñas demanda mucha energía. Es difícil para toda madre, un gran reto, pero cuando llevas de la mano la profesión que amas y la familia te ayuda, creo que cualquier sacrificio deja de ser todo lo grande que parece», confiesa sin rastro de dudas.
«Me gusta ser una deportista plena y quisiera mantenerme activa muchos años más. Te puedo asegurar que mi relación con el tiro con arco es eterna», aclara serena, como suele apuntar a la diana, ahora con el sueño latente de volver a representar a la mujer cubana en un certamen olímpico.
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