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Barranquilla.- A MENOS de cuatro meses de que los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe vivan su apertura, quienes llegan a esta urbe colombiana extrañan el despliegue promocional que pudieron imaginar como parte del ambiente previo a la lid.
Ni siquiera en el aeropuerto, que da la “cara” al recién llegado, abunda información sobre la cita pactada del 19 de julio al 3 de agosto, y más de un barranquillero convocado a dialogar sobre el tema demuestra no estar muy al tanto.
Pero lagunas comunicacionales al margen, la actividad es evidente en los escenarios escogidos y las comisiones de trabajo estructuradas por los organizadores se empeñan en satisfacer las demandas propias de la recta final, cuando los detalles suelen definir el éxito del evento.
Con el Parque de Raquetas ya inaugurado para el certamen de tenis, las miradas se centran ahora en otras instalaciones de nueva creación o sometidas a remodelaciones capitales, como el parque beisbolero Edgar Rentería, erigido sobre el otrora denominado Tomás Arrieta y con capacidad para 12 mil aficionados.
Otra de esas obras es el estadio Romelio Martínez, que albergará el torneo de fútbol para hombres y debe ser entregado en abril, cuando sus ejecutores también prevén concluir el coliseo Elías Chegwin, donde tendrán su fiesta los amantes del baloncesto.
Ciertamente la situación no es igual de alentadora en todos los casos, y del lado negativo se mencionan ejemplos como el complejo acuático, la pista de BMX y los estadios de raquetbol y el Metropolitano, este último llamado a recibir a las estrellas del atletismo y a acoger las ceremonias inaugural y de clausura.
Sin embargo, las autoridades se pronuncian sin dudas en torno al cumplimiento de los plazos establecidos, y el gobernador del departamento del Atlántico, Eduardo Verano, se declaró complacido con el proceso inversionista.
«Queremos que estos juegos sean los más destacados, no solo por la organización y los escenarios deportivos, también porque el país se ubique en lo más alto del medallero», indicó por su parte Daniel Noguera, director general de la justa.
Mientras esas y otras realidades signan el conteo regresivo satisface comprobar que Cuba despierta simpatías al por mayor, desde los amigos agrupados en la Fundación Casa Caribe de Solidaridad “Agustín Conteras”, hasta pobladores que preguntan por jerarcas de su deporte.
«Para Cuba siempre estamos a la orden», aseveró a JIT Pedro Polo, expresidente y figura emblemática de esa institución de apoyo a la Isla, presta a erigirse aliada de la embajada atlética que buscará ratificar el liderazgo por naciones ostentado desde Panamá 1970.
«Ustedes son muy queridos aquí», enfatizó Bernardo, veterano taxista que dice seguir las transmisiones deportivas de Radio Rebelde y facilitó el recorrido por algunos puntos que en breve se desbordarán de rivalidad en la ciudad bordeada por el río Magdalena, donde García Márquez situó escenas memorables.
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