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La Habana. - NUNCA ha estado el béisbol ajeno a los adelantos de la ciencia, en consecuencia, tampoco a varias modificaciones. Comenzó con receptores sin caretas, bates anchos hasta los que conocemos hoy, guantes rígidos o uniformes holgados. Luego, un torrente de cambios tecnológicos tomó los diamantes de este apasionante deporte.
Apareció el replay, primero para determinar o no el jonrón; después de su entrada una gran cantidad de jugadas pasan por la revisión del vídeo. Antes se bajó el montículo en la MLB, y no hace mucho que conocemos el reloj para el lanzador y para el bateador, y también se redujeron los virajes a bases por parte del pitcher.
Pero ahora la tecnología removió el juego de pelota: Automated Balls and Strikes (ABS) llegó ¿para ponchar a los árbitros o a fin de hacer el partido de beisbol más justo?
Con más de dos años de pruebas en ligas menores y en la última pretemporada de la pelota rentada en Estados Unidos la novedad que define si un lanzamiento es bola o strike, después de la decisión del árbitro, pasa por varias opiniones.
Desde el 25 de marzo, cuando se instaló este proceder al iniciarse la actual campaña de la MLB, se ha hablado hasta de retiros de algunos árbitros; la gran mayoría de los jugadores y directivos respaldan el Ojo de Halcón, tecnología empleada para decidir si fue bola o strike cuando el bateador, el lanzador o el receptor piden el desafío al juez.
Aunque solo ellos tienen esa facultad, no pueden ejercerla después de dos segundos del envío, y tampoco ser ayudado por la banca u otro jugador. Si el árbitro nota que se faltó a esos requisitos no concede el reto. Además, en nueve entradas tienen dos oportunidades, pero si la pierden no tendrán derecho a ninguna otra.
Si el juego se va a extrainnings, cada equipo cuenta con una por entrada. Sin embargo, de llegar a esa instancia sin haber fallado antes o sin hacer uso de esa posibilidad, se mantendría con una única oportunidad por inning en el alargue.
De acuerdo con reportes del primer mes de MLB en este calendario, se especula que una consecuencia de la novedad es el aumento de los boletos, al parecer porque a los lanzadores se les ha achicado la zona de strike. En ese espacio de tiempo, los bateadores recibieron un 9,8 % de transferencias, cifra a la que no se llegaba desde 1950. Otro dato es que los receptores, con más del 60 %, son los más acertados al desafiar al que imparte justicia. En los primeros 30 días, de los mil retos, el 55 % revirtió la decisión del juez actuante.
En Cuba estamos a horas de iniciar la IV Liga Élite, y los árbitros se reunieron para pulir los detalles de su trabajo, decisivo para la calidad competitiva y garantía el espectáculo deportivo.
Claro que el ABS no está al alcance de la Liga, pero buscamos una opinión avezada, cualidad que habita en la sabiduría de Luis César Valdés, jefe de Regla y Arbitraje de la Federación Cubana.
"El ABS es una experiencia retadora, aunque ahora ponga a los árbitros en boca de todos. Sin embargo, creo que se van a ir adaptando, no debe temérsele a la tecnología, pues ella exigirá que nos preparemos mejor", considera.
"La tecnología no hay quien la pare, corre a la velocidad de la luz, y ahora son los árbitros los más exigidos. Tal vez le cueste más trabajo superar este momento a los más longevos, por primera vez enjuiciados públicamente sobre determinado lanzamiento. Pero insisto, pasarán esa tormenta".
Cree que el ABS hace más justo el juego de pelota, y defiende su uso. "Nosotros estamos para cantar bolas o strikes, no para decidir un partido, eso les toca a los peloteros. Pero como somos humanos no somos perfectos, y podemos equivocarnos; sin embargo, ese error no costaría el desenlace de un encuentro si se cuenta con el ABS", opina.
Y añade que "un árbitro que falle solo en seis u ocho lanzamientos ha hecho un trabajo excelente, pero de nada vale estar más de tres horas, decidiendo bolas y strikes ante 300 o 330 envíos, si uno de esos ocho errores es el que decide el juego en el noveno. Cuando es así, la labor es deficiente".
"Eso fue lo que ocurrió en la semifinal entre Estados Unidos y República Dominicana en el pasado Clásico Mundial. Si tuvieran allí el ABS, se hubiera sido justo con los dominicanos y el árbitro no saldría tan criticado. La tecnología también nos protege a nosotros".
Valdés refuerza que el árbitro ahora tiene más responsabilidad, por ese escrutinio público. "Sin embargo, los peloteros (lanzador, receptor o bateador) no la tienen menor, en ellos va la decisión de todo su equipo. Si piden el reto y no progresa, acaban con las posibilidades de su conjunto en todo el choque".
Por eso cree lógico que muchos de los mentores le den a su receptor la decisión de pedir o no la reclamación. "Él está en la mejor posición para evaluar el lanzamiento", sostiene.
El Jefe de Regla y Arbitraje de Cuba, al referirse a la IV Liga Élite, con inicio el próximo sábado, dijo que en ella "actuarán los mejores 15 árbitros del país y que se aplicará la regla de la Confederación Mundial de Beisbol y Softbol".
Dijo que "insistimos en el tema de los relojes, de garantizar un adecuado tiempo de juego. Enfatizamos en el tema de la disciplina, porque somos los máximos responsables del buen desempeño del partido, y para eso debe lograrse una alta concentración en el juego por parte de los que impartimos justicia", aseveró.
Expresó que el Inder ha asegurado la transportación a tiempo de los jueces y las condiciones de alojamiento.
No habrá ABS en la Liga Élite, pero la pelota cubana necesita de sus árbitros, del reconocimiento hacia ellos, pero sobre todo de su efectividad. En ellos también va la calidad del beisbol que jugamos.
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