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Hamburgo.- NO IMPORTÓ que su oponente pareciera un “tren” empeñado en coartarle el paso. Lázaro Álvarez apeló a su estirpe y garantizó el quinto boleto cubano para la final del Campeonato Mundial de Boxeo que concluye mañana aquí.
El ligero que busca su coronación número cuatro en estas lides se movió con soltura para neutralizar las embestidas del georgiano Otar Eranosyan y colocar sus golpes desde la distancia.
«Es un hombre que exige todo el tiempo, no en lo técnico, pero sí en cuanto a su empuje, además de que entró bastante con la cabeza, lo que agrega una preocupación por una posible cortadura», comentó el caribeño.
«Es mi cuarta final mundial y estoy muy contento, aunque la meta todavía no se ha conseguido», dijo en la zona mixta de la Sporthalle, donde mañana cruzará golpes con el francés Sofiane Oumiha.
Este se llevó veredicto de 5-0 a costa del mongol Otgondalai Dorjnyambuu en reedición de lo sucedido en similar instancia de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Cuba no ha perdido en semifinales y aún buscará otro par de triunfos más con el welter Roniel Iglesias y el semicompleto Julio César La Cruz.
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