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Hamburgo.- UN PUERTO tan añejo como importante, iglesias cuyas láminas de cobre terminaron por ser verde al paso del tiempo, los encantos del río Elba y el lago Binnenalster y la belleza de otras muchas edificaciones repletas de historia.
Esos y otros muchos atractivos justifican el interés que genera la urbe alemana que ahora acoge el Campeonato Mundial de Boxeo, igualmente conocida por lo que significó para la afamada banda inglesa The Beatles.
«Tal vez nací en Liverpool, pero maduré en Hamburgo», dijo su líder John Lennon sobre las muchas presentaciones en esta ciudad de aires marineros nacidos en uno de los puertos más grandes del planeta.
El Elba, de mil 165 kilómetros, nace en Bohemia, en la República Checa, desemboca cerca de aquí en el mar del Norte y colorea el paisaje, como sucede con el Binnenalster, escenario de un recorrido que atrapa a locales y foráneos.
La segunda urbe más grande de Alemania, después de Berlín, recibe al visitante con un “abrazo” cosmopolita y numerosos museos, incluido el histórico, que atesora muestras y exposiciones desde la época de los piratas Störtebeker hasta las actuaciones de los “Escarabajos” en el Star Club.
Sin embargo, por su peculiaridad llama especialmente la atención el Barco Museo Rickmer Rickmers, un velero de tres mástiles integrado al patrimonio marítimo del territorio, como sucede con el Capitán San Diego, también abierto al público.
El Jardín Botánico resulta joya devenida canto a la ecología, y The Operettenhaus es un teatro de época que durante años llevó a su escena el musical Cats y más tarde acogió la obra Mamma Mía, que evocaba los hits de la agrupación ABBA.
Razones diferentes hacen igualmente famosa a Reeperbahn, pintoresca calle del barrio St. Pauli conocida como zona de alto comercio sexual lícito.
Muchos turistas insisten en no regresar a casa sin conocer el Panoptikum, el museo de cera inaugurado en 1879 y considerado entre los más antiguos del país.
Fue destruido por la II Guerra Mundial, pero se reconstruyó y alberga 130 figuras de diversos personajes de la historia, así como políticos, deportistas y artistas.
Otras muchas aristas sustentan desde la realidad la infinidad de elogios dedicados a Hamburgo, donde desde la séptima década del siglo XVIII se estableció una exitosa fábrica de tabacos con materia prima procedente de Cuba.
¿Lo imaginaban?
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