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Villa Clara.- LORENA Beatriz Montejo Bello es rubia, lista y tierna como un hada de los cuentos infantiles; ella lleva una vida normal, plácida y alegre como cualquier otro niño de siete años, con una sola excepción, ama el ajedrez con pasión y le dedica muchas horas de sus días.
Este martes 8 de agosto cruzará por vez primera el mar, en un vuelo directo hasta Panamá, donde medirá sus saberes en el juego ciencia con otros participantes en el Festival de Ajedrez de la Juventud, de Centroamérica y el Caribe, que sesionará del 9 al 15 próximos.
TODO FUE CASUAL
Nadie recuerda con precisión cuándo fue que Lorena aprendió a jugar ajedrez, asegura su mamá, Yusdelkis Bello.
La joven madre recuerda que como ellos viven al lado de la academia, en el municipio villaclareño de Remedios, habitualmente iban por las tardes a jugar un poco, solo por distracción, y cuando la niña creció siempre los acompañaba.
Un día, sin darnos cuenta, se sentó en una mesa y jugó un poco con su papá, pero aún nadie la tomó en cuenta, solo pensamos que era algo normal.
Con seis años comenzó a competir en lides escolares y así poco a poco llamó la atención de los especialistas, quienes se acercaron a la familia para inducir mejor su preparación y aprovechar su buen desempeño, comenta la progenitora.
Yusdelkis reconoce que están muy orgullosos de la niña y sobre todo por el interés que ella tiene en el juego, los estudios y las prácticas, muchas de ellas en la computadora o con su entrenador Augusto García.
En los días previos a la salida para el Istmo reajustamos el horario de vida de Lorena para que tenga tiempo para todo, desde jugar con sus amiguitas hasta entrenar y hacer ejercicios.
AGRESIVA Y ATACADORA
Augusto García lleva 23 años como entrenador de ajedrez, y asumió la preparación de la niña recién llegado de cumplir una misión en la República Bolivariana de Venezuela.
Destaca en ella su disciplina y constancia, además de tener talento y muchas habilidades innatas.
Explica el maestro que entre los méritos de la pequeña está que ve el ajedrez como un juego más, para ella las clases no significan sacrificio, todo lo contrario, le causan placer, al igual que el resto de las actividades infantiles que desarrolla en su vida diaria.
Ella tiene un juego muy agresivo, siempre ataca al contrario, eso es una virtud. También reconoce el experto que la pequeña se destaca en el medio juego, desde donde se prepara para llegar al final con ventaja.
Es la primera vez que llevamos a un evento internacional una atleta tan joven, es un mérito para la niña, su familia y el país, puntualiza Augusto.
Afirma el tutor que la evolución de Lorena ha sido grande y rápida desde que empezó su vida deportiva hace poco más de un año. Para ejemplificar refiere que ganó mucho en la concentración, madurez ante la toma de decisiones y sobre todo en el dominio de su energía e ímpetu durante las partidas.
ME GUSTA JUGAR
Jugar con las piezas blancas o negras para Lorena es algo insignificante, con su verbo infantil y alegre dice que no importa si juegas primero o no porque en cada caso las estrategias son diferentes.
Explica que dominar y vencer en el mundo de los reyes, alfiles, caballos, peones y torres es difícil, por eso le llaman el “Juego Ciencia”.
Está contenta con los resultados que tiene hasta el momento, sobre todo el segundo lugar que obtuvo en la edición 52 del Capablanca in Memórian, celebrado este año en Varadero, en el cual por vez primera admitieron menores.
El resultado más meritorio de su corta vida lo constituye el primer lugar en el Nacional Pioneril, evento en el cual no perdió ninguna de las partidas que jugó, hecho muy poco común.
Este éxito le dio el boleto para la cita istmeña, adonde llegará como el hada menor de los trebejos antillanos.
Ante la cercanía de la salida, la grácil niña se prepara a diario, parece como si todo su ser absorbiera los conocimientos y tácticas que va a necesitar porque como ella misma dice: “Me interesa mucho entrenar, es la única manera de ganar, y eso es lo que más me gusta del ajedrez”. (ACN)
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