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La Habana.- LA CARRERA de maratón, con una distancia clásica y exclusiva de 42 kilómetros y 195 metros, tuvo su origen en la Grecia antigua.
En el año 490 antes de Cristo griegos y persas entablaron una cruenta lucha en la llanura de Maratón, decidida a favor de los primeros. Un osado guerrero de nombre Filípides corrió 40 km hasta Atenas para anunciar el triunfo de sus compañeros, y luego de exclamar «Hemos vencido» cayó fulminado por el gran esfuerzo realizado.
La nación helénica cuenta con los primeros campeones olímpicos de la prueba en ambos sexos. Spiridon Louis por los hombres, y Melopemene entre las mujeres (fuera de concurso) vencieron en 1896.
La hazaña de la griega ha sido poco difundida, pero cronistas de la época aseguraron que finalizó en aproximadamente cuatro horas y 30 minutos. Ese fue el debut de las féminas en la maratón, quienes en lo adelante se dedicarían a dar pasos sólidos sobre el asfalto y asaltar con su perseverancia las principales plazas internacionales.
Nombres como Violet Percy, Kathy Switzer, Roberta Gibb Bungay, Sara Mae Berman y Grete Waitz se encargarían de consolidar el establecimiento de las chicas.
Las carreras de largo aliento les llegaron tarde a las mujeres cubanas. En 1986 Maribel Durruty Medina inauguró la senda con medalla de plata en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros, República Dominicana.
Durruty forma parte, junto a Emperatriz Wilson, Mariela González (campeona panamericana en Río de Janeiro 2007), Sergia Martínez, Yailén García y Dailín Belmonte, de las grandes maratonistas que ha dado esta Isla.
La década de 1990 fue esplendorosa para ellas. Una adecuada asimilación de la metodología del entrenamiento y la participación en los más importantes maratones del orbe condicionaron la obtención de buenos registros y medallas internacionales.
Hubo una atleta que sobresalió: Emperatriz Wilson Traba, nacida el 25 de enero de 1966. Ganó el primer maratón femenino efectuado en suelo patrio, el 25 de enero de 1987 en San José de las Lajas. En lo sucesivo tocaría varias veces la gloria. Para quienes disfrutan de las estadísticas aquí van estos datos:
Wilson finalizó oficialmente 46 pruebas de maratón. Lo hizo 36 veces por debajo de las tres horas, 16 en menos de las 2 horas y 50 minutos, y en cuatro ocasiones antes de que los relojes indicaran las 2 horas y 40 minutos, única cubana capaz de conseguirlo tantas veces. Posee el récord nacional con 2.36:35 horas, logrado en Caracas en 1992.
De las 46 metas cruzadas subió al podio de premiaciones en 30 ocasiones. Exhibió su clase más allá de nuestras fronteras en urbes como San José de Costa Rica, Santo Domingo, Barcelona, Ciudad Panamá, Cali, Chiba, Boston, Nueva York, Budapest, Berlín, México, Ponce, Stuttgart, Mar del Plata y en la citada capital venezolana.
En el área fue sensacional, ganando competencias en la tierra bolivariana, México, Costa Rica y Panamá.
Compartió escenarios con estrellas de todos los tiempos como Agota Farkas (HUN), Ingrid Kristiansen (NOR), Utta Pippig (GER), Renata Kokowska (POL), Kim Jones (USA), Olga Ávalos (MEX) y Mariela González (CUB).
Participó en tres Juegos Deportivos Panamericanos: La Habana 1991, donde logró el metal bronceado; Mar del Plata 1995 y Santo Domingo 2003. Representó a Cuba en dos Juegos Centroamericanos y del Caribe: Ciudad de México 1990 y Ponce 1993 (bronce). Asistió a un Campeonato Mundial (Stuttgart 1993) y concluyó en el lugar 21.
Nuestra Emperatriz se proclamó cuatro veces campeona nacional, lideró cinco años el ranking nacional y llevó a sus vitrinas un pentacampeonato del Maratón Internacional de La Habana (Marabana).
Estos son solo datos sobre el papel, no hay dudas, pero quien la vio correr alguna vez quedó cautivado ante sus condiciones naturales para los eventos de fondo, aderezadas con mucha voluntad, coraje y dedicación. Inmensa, muy grande fue Emperatriz.
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