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Río de Janeiro.- APENAS transcurrieron unas jornadas y son varias las sorpresas o notas curiosas convertidas en temas de conversación entre quienes disfrutan de la primera cita olímpica de Sudamérica.
La medalla 23 del nadador estadounidense Michael Phelps y los primeros cetros de este tipo para Vietnam y Kosovo son de los hechos que acaparan titulares, lo mismo que la eliminación del tenista serbio Novak Djokovic.
El número uno del ranking mundial cayó a manos del argentino Juan Martín del Potro como repetición de lo sucedido en el torneo de hace cuatro años, aunque entonces el duelo fue por el pase al bronce.
Ahora Djokovic solo pudo probar una vez el Centro Olímpico y abandonó la cancha entre lágrimas, en puro contraste con la desbordada alegría argentina.
Mientras tanto las temperaturas han preferido mantenerse bajas en las últimas horas, sin llegar a extremos, con algo de llovizna incluida, pero nada impide el disfrute de los anfitriones.
Sonrientes, acompañados de banderas, gafas de colores con los aros olímpicos o singulares sombreros, están haciendo suya la fiesta, expresión de diversidad y ensombrecida por no pocas críticas hacia sus organizadores.
Y hablando de lo variado, las redes sociales se han hecho eco de las singulares imágenes del partido de voleibol de playa entre mujeres de Alemania y Egipto.
Lo peculiar es que mientras las germanas exhibían sus espectaculares cuerpos con diminutas trusas, las del norte africano estaban totalmente vestidas de acuerdo con las exigencias de su religión.
Así de pintorescas se vuelven estas citas, donde más allá de quién seas o qué creencias abraces, priman la tolerancia y el ambiente de intercambio que tanto necesita la vida cotidiana.
Tampoco determina si eres el número uno o el menos experimentado porque sin renunciar al propósito ganador propio de la competencia, se trata de asistir, vivir cada fecha y saberse por unos días en el centro del mundo.
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