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Río de Janeiro.- AUNQUE pusieron corazón en el empeño, no fue suficiente para los cubanos Andy Pereira y Moisés Campos, eliminados hoy en sus primeras apariciones en el torneo de tenis de mesa de los XXXI Juegos Olímpicos.
Desde que se conoció el sorteo se supo que la tarea iba a ser de gigantes en el Pabellón 3 de Riocentro, donde se verían con dos hombres mejor situados en el ranking y poseedores de resultados en certámenes internacionales de nivel.
Andy, también olímpico hace cuatro en Londres y ganador de un partido allí, enfrentó al más complicado: el anfitrión Hugo Calderano, monarca continental en Toronto y apto para medirse entre las estrellas del momento.
El sudamericano no perdonó e hizo suyo el partido desde el comienzo, para solo necesitar 27 minutos para el 4-0 (11-6,11-7,11-7,11-4)... Y como añadido contó todo el tiempo con los vítores de un público muy conocedor.
«Su saque es tremendo y ataca de una manera increíble, tiene rango como los mejores del mundo», dijo a JIT tras la disputa el entrenador Daniel Guzmán, consciente de que Andy ofreció el máximo pero se vio superado en todo momento.
El veinteañero Calderano fue bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing 2014, reside en Alemania y nació en este propio Río de Janeiro donde ahora sueña con coronarse.
Moisés rivalizó con el chino nacionalizado canadiense Eugene Wang y logró imponerse 11-6 en el primer set, pero se dejó arrebatar la ventaja conseguida en el siguiente y lo perdió 11-13 para firmar el adelanto de la sentencia definitiva.
Luego ganó el tercero, «sin embargo Wang se habituó a la estrategia que habíamos previsto y no perdió ninguno más», comentó el comisionado nacional Bárbaro Oliva, quien le asistió en la esquina por la coincidencia de ambos partidos.
En definitiva el encuentro terminó 4-2, ajustado a lo esperado por los pocos partidos oficiales y las discretas ubicaciones en el listado mundial de los antillanos, que ya piensan en una estrategia mejor proyectada para el ciclo entrante.
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