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AUNQUE el preámbulo estuvo marcado por campañas tendientes a cuestionarla desde varios frentes China emitió señales de autoridad como excelente anfitriona de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Fastuosas ceremonias inaugural y de clausura, precisiones milimétricas en el orden organizativo y escenarios de “película” devenidos joyas de la arquitectura deportiva realzaron una cita que dejó más de 40 récords mundiales y 130 para esas lides.
Varios cientos de millones de aficionados de todo el orbe estuvieron pendientes de lo sucedido entre el 8 y el 24 de agosto en una urbe que abrió sus puertas a 10 942 atletas de 204 comités olímpicos nacionales.
Instalaciones como el Estadio Nacional, apodado el “Nido de Pájaro”, o el Centro Nacional de Natación, conocido como el “Cubo de Agua” se sumaron a los milenarios atractivos de la capital que acoge a la gran muralla y la Ciudad Prohibida.
El programa incluyó 302 eventos y el nadador estadounidense Michael Phelps fue el máximo ganador de premios con ocho cetros, aunque el corredor jamaicano Usain Bolt también acaparó merecidos titulares al quedarse con tres e implantar primacías universales en 100 y 200 metros.
Todo el andamiaje logístico y especializado encontró sólido complemento en 70 mil voluntarios, ascendieron a 24 562 los representantes de los medios de prensa de 159 países y la natación estrenó su maratón de 10 kilómetros en aguas abiertas y el ciclismo el BMX.
Cuba mostró nivel suficiente para disputar 13 finales pero careció de eficiencia y solo pudo coronar a Mijaín López en lucha grecorromana y Dayron Robles en los 110 metros con vallas.
El boxeo dependió de una escuadra muy joven que consiguió ocho medallas, pero perdió a sus cuatro finalistas, y el béisbol necesitó aceptar la plata luego de caer dos carreras por tres ante Sudcorea.
Los otros segundos escaños fueron tributados por la martillista Yipsi Moreno, la discóbola Yarelis Barrios, la ciclista Yoanka González (carrera por puntos) y las judocas Yanet Bermoy (48 kg), Anaisis Hernández (70) y Yalegnis Castillo (78).
Sin embargo Latinoamérica tuvo una buena incursión general al apoderarse de 17 metales de oro, 25 de plata y 29 de bronce, y Panamá celebró su primera llegada histórica al centro de esos podios gracias al saltador de longitud Irving Saladino.
«Han sido los mejores juegos de todos los que he visto en mi vida», sostuvo el español Juan Antonio Samaranch, presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI). «Extraordinarios», enfatizó.
Pero los chinos no solo se contentaron con saberse anfitriones “cinco estrellas”, pues se apoderaron de la cima del ordenamiento por medallas con saldo de 51-21-28, dejando en los siguientes puestos a Estados Unidos (36-38-36) y Rusia (23-21-29).
Por cierto, los fabricantes de las preseas apelaron al jade y eligieron un diseño que simbolizó la nobleza y la virtud, además de valores tradicionales como ética y honor.
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