Mario Kindelán por segunda vez.Foto: Getty Image
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CINCO fajas de la escuadra boxística dirigida por Sarbelio Fuentes resultaron claves para que Cuba se confirmara potencia en la edición con que los Juegos Olímpicos regresaron a la urbe de su nacimiento.
Yan Bartelemí (48 kg), Yuriolkis Gamboa (51), Guillermo Rigondeaux (54), Mario Kindelán (60) y Odlanier Solís (91) accedieron al centro del podio instalado en la sala Peristeris y fijaron en nueve las coronas de una delegación terminada en el puesto 11 en Atenas 2004.
Rigondeaux y Kindelán entraron al club de los bicampeones, Solís dio continuidad a la tríada de fajas conseguida en ese peso por el gran Félix Savón y el pugilismo celebró un desempeño igualmente realzado por platas de Yudel Jhonson (64) y Lorenzo Aragón (69) y bronce de Michel López (+91).
Otros dos cetros llegaron desde el atletismo, con la jabalinista Olisdeilys Menéndez autora de récord para esas citas (71,53 metros) y la impulsora de bala Yumileidi Cumbá (19,59), ascendida en premio al juego limpio tras descubrirse el dopaje de la rusa Irina Korzhanenko.
El luchador del estilo libre Yandro Quintana (60 kg) coronó una impecable actuación y el béisbol vengó su revés precedente para aportar el especial tono que siempre llega cuando el deporte más popular en la isla cumple lo esperado por sus seguidores.
Cuba asistió con 152 competidores (97 hombres y 55 féminas) a una justa que reunió cifra récord de 201 delegaciones, aunque los 10 625 atletas distribuidos en 301 eventos no superaron a los 10 651 inscritos en Sydney 2000.
Las damas se estrenaron en la lucha, el número de televidentes ascendió a 3,9 mil millones, el nadador estadounidense Michael Phelps encabezó a los laureados (6-0-2) y la kayakista alemana Birgit Fischer se convirtió en la segunda mujer más titulada en estas justas al celebrar su medalla número ocho.
El marroquí Hicham El Guerrouj ganó los 1 500 y los 5 000 metros y la británica Kelly Holmes le imitó en el “doblete” (800 y 1 500) para sumarse a las grandes atracciones del deporte rey, donde Kenia barrió en los 3 000 metros con obstáculos gracias a Ezequiel Kemboi, Brimin Kipruto y Paul Kipsiele Koech.
Un escenario como Grecia no podía dejar pasar por alto la posibilidad de asignar un “toque” romántico al certamen y por ello los eventos de lanzamiento del atletismo volvieron a Olimpia, asiento de los antiguos Juegos Olímpicos.
Algo parecido sucedió con el torneo de arquería, acogido por el mismo estadio de Panathenaic utilizado para la versión fundacional de 1896.
Otra mirada a lo sucedido entonces hizo que los organizadores de la maratón apelaran al mismo trazado, pero nadie imaginó que la prueba trascendería por una causa inesperada.
Un perturbado empujó hasta detener fuera del circuito al brasileño Vanderlei de Lima cuando este lideraba a menos de siete kilómetros de la meta y el incidente le costó tener que conformarse con bronce, aunque el COI le premió con la medalla Pierre de Coubertin.
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