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TRAS 24 años de que Asia organizara por primera vez unos Juegos Olímpicos en Tokio la fiesta regresó a ese continente cuando Seúl, capital de Corea del Sur, los recibió del 17 de septiembre al 2 de octubre de 1988.
Se construyeron 22 instalaciones deportivas, dos villas, un centro de prensa y un espectacular estadio con capacidad para 100 mil espectadores y dotado con los últimos avances tecnológicos.
El impresionante complejo de un millón de metros cuadrados reunió escenarios para baloncesto, atletismo, boxeo, hipismo y béisbol, este último como exhibición.
La cita la animaron 8 397 atletas -entre ellos más de dos mil mujeres- de 159 países y tuvo acciones en 237 eventos de 23 disciplinas.
Más de 12 mil representantes de medios de prensa y casi 30 mil voluntarios, entre nacionales y extranjeros, fueron también parte de ese encuentro.
La elección de Seúl se produjo en 1981, sobre la japonesa Nagoya, y hubo intentos de que compartiera la organización con la República Democrática de Corea, pero la iniciativa no fructificó.
Esa nación decidió no participar, y como gesto solidario tampoco lo hicieron Cuba, Etiopía y Nicaragua.
El tenis de mesa hizo su debut, con China y Corea del Sur apoderadas de nueve de las 12 medallas disputadas, y en el sector femenino las chinas acapararon todas las de individuales, encabezadas por su estrella Cheng Jing.
Luego de 64 años de ausencia el tenis retornó, entonces abierto a los profesionales y con victoria de la alemana Steffi Graf sobre la argentina Gabriela Sabatini, en tanto en el masculino el título correspondió al checo Miroslav Mecir.
El escándalo emergió de la pista, pues apenas 24 horas después de establecer récord mundial en 100 metros planos el canadiense Ben Johnson dio positivo por esteroides.
Así el estadounidense Carl Lewis, que entró segundo, mantuvo su corona de 1984 como hizo en el salto de longitud, pero no pudo pasar de plata en los 200 metros, ganados por su compatriota Joseph De Loach.
La ondina Kristin Otto, de la República Democrática Alemana, sumó seis títulos, única en hacerlo en unos mismos juegos, mientras el estadounidense Matt Biondi, “El Torpedo de Moraga”, ganó siete preseas, incluidas cinco de oro.
Otro destacado fue el gimnasta soviético Vladimir Artyomov, máximo acumulador y ganador de otras tres doradas y una de plata, y en atletismo su compatriota Sergei Bubka impuso récord olímpico de 5,90 metros en el salto con pértiga.
La esgrimista sueca Kerstin Palma se convirtió en la primera mujer en participar en siete lides de ese tipo y el halterista turco Naim Süleymanoglu batió en una noche seis registros mundiales y nueve olímpicos.
El clavadista Gregory Louganis, de Estados Unidos, conquistó por segunda ocasión las coronas en trampolín y plataforma, único en hacer realidad esa hazaña.
Su compatriota Jackie Joyner venció en salto de longitud y heptatlón, este con marca del orbe, y Florence Griffith, otra de ese país, dominó los 100 y 200 metros con récords universales, además de añadir oro en relevo corto y plata en 4x400.
La germana democrática Christa Rothenburger, patinadora doble medallista en citas invernales, se agenció plata en la prueba más corta del ciclismo, velocidad, para resultar la única en la historia en colgarse medallas en ambas citas olímpicas en el mismo año.
La Unión Soviética (55-31-46) encabezó la porfía por países con la República Democrática Alemana (37-35-30) y Estados Unidos (36-31-27) en los siguientes puestos.
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