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BENDIGO, Australia.— SI el Grand Prix (GP) de voleibol es la competencia anual femenina más importante de este deporte, adquiere mayor valor cuando cada cuatro años antecede a la celebración de los Juegos Olímpicos.
Efectuar esta lid de la malla alta con tiempo suficiente de antelación para que los participantes –en especial las 12 selecciones que irán a Río de Janeiro— constaten cómo marcha su preparación, les garantiza llegar a la cita bajo los cinco aros en óptimas condiciones para lograr sus propósitos.
Desde su edición fundacional en 1993, el GP viene ganando terreno y ya en el 2014 amplió su convocatoria a 28 equipos, con un nuevo formato al repartir los contendientes así: una docena en el primer nivel, ocho en el segundo, e igual cantidad en el tercero, con el incentivo de que quienes jueguen mejor asciendan de un grupo a otro en reconocimiento a su esfuerzo.
A pesar de que vivimos en un mundo inmerso en una severa crisis económica, la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) mantiene y amplió también la Liga Mundial (32 equipos), además de potenciar los Campeonatos y Copas del Mundo, las lides continentales y los clasificatorios olímpicos como el masculino que por estos días tiene lugar en Japón.
Ahora bien, el incremento en la cifra de países no ha de traer aparejado obviar preceptos que han servido para asegurar el éxito de certámenes como el GP que comenzará, en su primer y segundo niveles, mañana viernes.
No es norma que los árbitros y el Comité de Control, (personal que fiscaliza distintas aristas de los eventos) se hospeden en la misma instalación donde conviven los voleibolistas y sus directivos. Esa coincidencia en el alojamiento quizá sea una idea válida en niveles inferiores de esta disciplina –para ahorrar gastos-, pero la FIVB deberá exigir y vigilar que en esas condiciones el arbitraje mantenga su sentido de imparcialidad.
Lo antes expuesto no opaca la amabilidad que han derrochado los organizadores de esta sede para realizar el GP. Sin embargo, la jefatura de la delegación colombiana criticó que tampoco llena las expectativas pretender trasladar para las distintas actividades a los cuatro conjuntos reunidos acá en solo dos ómnibus, máxime cuando el restaurante se halla fuera del aparhotel empleado como villa. Sobre estas realidades, la comitiva cafetera reclamó a los anfitriones desde su llegada.
Comentamos estos temas precisamente antes de que comience la competencia, para que los señalamientos a la sede no sirvan más tarde como justificación a cualquiera de los cuatro conjuntos que no alcance los resultados esperados e intente achacar su revés a las inusuales características presentadas por los anfitriones para un clásico de esta categoría.
La realidad será pareja para todas las selecciones envueltas en el GP, que se iniciará mañana viernes con los partidos de Cuba vs. Croacia y Colombia-Australia, en la sala Bendigo, capaz de albergar a unas 2 000 personas.
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