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Santo Domingo.- EN UN abarrotado coliseo en el Parque del Este, ensordecedor con el sonido de las vuvuzelas, la selección femenina de balonmano de Cuba se alzó con el título, con abultada pizarra de 35-17.
Poco a poco esas cornetas fueron bajando los decibeles, y hasta las gradas, sin vaciarse, se descongestionaron ante el arrollador juego de las cubanas frente a la selección de República Dominicana.
Era este un partido revancha, pues en la Copa del Caribe, en esta misma ciudad y en el mismo complejo deportivo, ambos equipos dividieron. En las preliminares ganó el de la Mayor de las Antillas, pero en la final lo hicieron las de aquí.
Aquella disputa por la medalla de oro fue un duelo decidido en los últimos minutos, a favor de las dominicanas, por 30-28. Sin embargo, el de hoy desde el pitazo inicial dejó sin opciones a las de casa.
Certera defensa por el centro del terreno, transiciones ofensivas relampagueantes y una alta efectividad en los tiros a puertas fueron desarmando la estructura de las anfitrionas.
Aun así, en los primeros 30 minutos las dominicanas aguantaron el temporal y se fueron al descanso perdiendo 8-12, luego de que instantes antes el marcado reflejara un distanciado 5-12.
Mas la reacción no les llegó en el segundo parcial, más bien lo que se les vino encima fue un tsunami de buen balonmano que las dejó en nueve goles, al tiempo que recibían la friolera de 23 perforaciones en su cabaña.
Lietis Beltrán fue la máxima anotadora por Cuba, con cinco goles en seis intentos, para una efectividad del 83 porciento. Ella, además, fue la responsable de esas supersónicas transiciones.
También hizo un tándem demoledor con Zajaris Hernández, autora de cuatro anotaciones, de la mano de Lietis.
"Nosotras jugamos juntas desde chiquita, ya es mucho tiempo y nos conocemos bien. Por eso salieron bien las jugadas", afirmó Zajaris.
Lietis nos dijo que desde que entrenaba en Cuba no hacía otra cosa que pensar "en que teníamos que ganar aquí. Formamos un equipo muy unido entre las jugadoras que están contratadas en Europa y nosotras. Para mí es un orgullo muy grande está medalla de oro, que se la dedico a mi familia y al pueblo de Cuba".
Tal vez Jorge Coll, director técnico de la selección cubana, no esperaba una victoria tan amplia, después de lo vivido en mayo pasado en la Copa del Caribe.
Comentó que no se trata de si lo esperaba o no. "Lo que esperaba, después de que preparamos el partido, era ganar. Es un rival que conocemos, al que le habíamos ganado y con el que también perdimos. Trabajamos fuerte a la defensa, porque desde allí mismo contragolpeamos, pues el dominicano es un elenco lento en el retroceso", consideró.
Explicó que "reunimos un equipo de mucha experiencia, con ocho balonmanistas contratadas en ligas europeas. Eso nos dió la posibilidad de tener un banca muy sólida, y actuar con más tranquilidad".
Valoró la simbiosis entre las que se desempeñan en Europa y las que vinieron de Cuba. "Siempre es un reto, pero estás son jugadoras que se conocen, han jugado juntas campeonatos mundiales, Panamericanos y otros torneos, y logran acoplarse bien".
Cuando nadie esperaba una vuvuzela más, tras el himno nacional cubano, hubo una descarga, esta vez para premiar al podio, encabezado por Cuba, y con las combativas dominicanas y mexicanas, también mereciendo los aplausos
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