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Santo Domingo.- EL IMPACTO de la ceremonia de apertura de Santo Domingo 2026 trascendió el escenario de esa fiesta inaugural y su transmisión convencional, para convertirse en una conversación de gran dimensión en el espacio digital.
Según los resultados del monitoreo realizado mediante la plataforma especializada Brand24, ese diálogo en el ecosistema digital, alcanzó una exposición estimada de 134.8 millones.
De acuerdo con un reporte del sitio Último minuto, el dato evidencia la capacidad de los Juegos para generar conversación más allá de las cuentas institucionales y de la cobertura formal de los medios de comunicación, con miles de usuarios incorporándose a la difusión de imágenes, comentarios, videos y reacciones relacionadas con el evento.
Pero esa gran explosión en la redes sociales se puede apreciar en el trato de los dominicanos con sus huéspedes. Hay una vocación de servir, no solo de los voluntarios, quienes con sus camisas grises y motivos en azul están al pendiente de la más mínima necesidad, sino también de la gente en la calle.
Lo hemos vivido por la obligación de trasladarnos de un lugar a otro, lo mismo en el transporte público, que en taxi o caminando; y en cualquier momento cualquiera ha estado dispuesto a ayudar.
Es decir, es en el pueblo dominicano donde se produce esa otra gran conversación, muy rica porque no necesita de gigas ni de resolución de pantallas. Cualquiera te entona un merengue para mostrarte sus valores culturales.
Para los cubanos es como estar en Santiago de Cuba o en Guantánamo, pues el calor o el sol, retadores para la piel, son iguales; y más parecido es el acento al hablar, son prácticamente identicos; también lo son las costumbres y el vocabulario, solo con mínimas diferencias.
Los Juegos se han ido apoderando de esta ciudad, y lo han hecho desde la participación en ellos de ese pueblo. Puede que a alguien se le suba la "bilirrubina", pero lo cierto es que por uno de ellos hay diez a tu lado para lo que necesites.
Santo Domingo ha generado amor por sus Juegos Centroamericanos y del Caribe, se ha convertido en capital del deporte en la región.
Claro que hay detalles por pulir y que han de tomarse como experiencia. Por ejemplo, el trabajo de la prensa se dificulta por los accesos a los protagonistas, la ausencia en varias instalaciones de sala de periodistas, o zonas mixtas extremadamente pequeñas o sin existir.
Mas ese atributo que destacamos de las dominicanas y los dominicanos, expresados en sus voluntarios han suplido esos contratiempos, con una sonrisa y luego la solución, aunque sea improvisada.
Recuerdo que en 2003, cuando se realizaron aquí los Juegos Panamericanos, existía un carril continental a fin de que el traslado fuera más expedito, y le diera mayor fluidez a esta fiesta multicultural.
Santo Domingo vive sus Juegos, los del Centenario, apoya delirantemente a los suyos, y trata bien a sus rivales
Por muy avanzada que esté la tecnología, la real conversación, la que puede expresar y captar los sentimientos, está en la calle. Emociona, cuando nos descubren cubanos, y lo mismo te sueltan un asere qué bolá, que te dicen Cuba.
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