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Santo Domingo.- JUSTO cuando Leduar Suárez y Reidy Cardona le daban a Cuba la primera medalla de oro en este día en remo, y sus compañeras Rayma Ortiz y Loraidis Echavarría alcanzaban la presea de plata, en la Villa Centroamericana el himno nacional salía de los pechos de los miembros de la delegación cubana.
Era la convocatoria para una hermosa mañana, para un domingo como aquel, hace ya 73 años, cuando un grupo de jóvenes se decidió a cambiar los destinos de la Patria.
Aquellos fueron liderados por un hombre que no se propuso entrar a la historia, pero que ella lo hizo su huésped ilustre y lo absolvió. Frente a los muros del cuartel Moncada, Fidel tenía 26 años, la misma edad de muchos de los que hoy, en las canchas de los Centroamericanos y del Caribe, vienen a escribir sus primeras páginas.
En 1953, ellos no dejaron morir a José Martí en el año de su centenario, y en este 2026 Cuba hace vivir en sus 100 años al Comandante en Jefe de la Revolución, quien es la inspiración de sus atletas en esta ciudad.
La evocacion de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, fue encabezada por Osvaldo Vento Montiller, presidente del Inder, y Ángel Arzuaga, embajador cubano en República Dominicana. La ocasión sirvió para que los judocas Orlando Polanco y Jonathan Charón firmaran el mural de los medallistas.
Pero fue la pequeña gimnasta Adrianet Dalmau Lorente, la que tendió un puente con uno de los objetivos cumplidos del Programa del Moncada, el del derecho a la educación universal, y con un precepto expresado, y también hecho realidad, por el invicto barbudo: no se concibe un buen deportista que no sea buen estudiante.
Ella acaba de graduarse del grado 12, y ya está matriculada en la carrera de ingeniería informática. "Mi cuerpo no solo mide la pista de competencia; mide la memoria de un pueblo. Hoy es 26 de Julio, y en cada fibra de mis músculos llevo el espíritu de esa epopeya, el coraje de aquellos muchachos que asaltaron esos cuarteles", dijo emocionada Adrianet.
Afirmó que estos no son unos Juegos cualquiera, ni esta una delegación común, ellos y ella son los del Centenario de Fidel; el es nuestro atleta mayor, gigante de estatura y alma, que supo de pelotas y bates, y entendió que la disciplina deportiva forja el carácter igual que la disciplina revolucionaria".La jovencita, en nombre de toda la comitiva cubana, aseguró que cada medalla será el abrazo a la familia, al barrio, a los que madrugan sin rendirse; a los jóvenes que como él, en su centuria, se levantan antes del alba a construir un sueño; y desde su suave, pero firme voz se escuchó el compromiso: "Nuestra meta no es solo ganar. Es, sobre todo, demostrar que el espíritu del 26 de Julio sigue vivo".
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