|
Santo Domingo. - HASTA la bella República Dominicana llegan los Juegos Centroamericanos y del Caribe, justo cuando la ciudad sede, su capital Santo Domingo, celebrará su cumpleaños 530 el próximo 5 de agosto.
Los XXV Juegos se unen entonces en un haz de coincidencias históricas, pues la cita multideportiva regional más antigua de la era moderna festejará aquí su centenario, después de que la Ciudad de México acogiera su nacimiento en octubre de 1926.
En 534 años, desde que Cristóbal Colón pisara esa Isla que llamó La Española, en 1492, la hoy sede de la fiesta del deporte centrocaribeño ha sido territorio español, francés y haitiano, hasta que el 27 de febrero de 1844 los dominicanos, de la mano y las ideas de Juan Pablo Duarte, alcanzarán su independencia.
Justamente los Juegos del Centenario honran aquella gesta, pues uno de los núcleos de competencias, el más importante de todos, el Centro Olímpico, lleva el nombre del Héroe Nacional.
Ese escenario acogerá a 22 disciplinas del programa competitivo, además de hospedar a las ceremonias de apertura y clausura. Fue construido para los Centroamericanos y del Caribe de 1974, cuando la urbe hospedó su duodécima edición. En aquel momento contó con 11 instalaciones, pero hoy son más de 25 en ese recinto de 722 000 metros cuadrados.
Tras aquella epopeya independentista, la ciudad fue disputada por diversas facciones políticas, creando gran inestabilidad. A ese contexto se sumaron importantes batallas con Haití, como la del 19 de marzo, la del 30 de marzo, la de Las Carreras, y la de Beler, hasta que en 1861 los dominicanos regresaron al dominio ibérico. Pero vino, desde 1863 la guerra de Restauración Dominicana y, en 1865, el país quedó libre nuevamente, con la retirada de España.
En 1986, hace 40 años, la ínsula que los Tainos de la época precolombina llamaban Quisqueya, vocablo que significa madre de todas las tierras, fue anfitriona en Santiago de los Caballeros de la decimoquinta convocatoria de estos Juegos. Esa urbe entra en la historia, pues ella fue el teatro de operaciones de la batalla del 30 de marzo de 1844 o batalla de Santiago, con la cual los dominicanos consolidaron su independencia de Haití; y fue la capital de la República Dominicana durante la Guerra de Restauración (1863-1865).
Está nación fue ocupada por Estados Unidos dos veces, entre 1916 y 1924, y en abril de 1965, luego del golpe de Estafo que derrocó al Presidente Juan Bosch; pero hoy, de acuerdo con el Banco Mundial, durante los últimos 25 años ha experimentado un notable período de crecimiento económico (5,3 %, en promedio, entre los años 2000 y 2019), fijándose como la segunda economía de mayor crecimiento en la región.
La sede de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe se llamó primero La Nueva Isabela, en honor a la reina de Castilla Isabel I, y luego adoptó su actual nombre para honrar a Santo Domingo, quien fue el patrono de Domenico Colombo, padre de Cristóbal Colón.
Se precia la urbe de contar con la primera catedral y el primer castillo de América; de haber sido designada como Capital Americana de la Cultura en 2010, o de que su zona colonial fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990.
Es esta la sede de los Juegos del Centenario, que se convierte ya en la capital deportiva de Centroamérica y el Caribe, cuyos más de cuatro millones de habitantes en su área metropolitana recibirán a los hijos de 37 representaciones nacionales, que en número de 6 200 atletas entregarán lo mejor de sí en 40 deportes, con 55 disciplinas.
Santo Domingo y la República Dominicana toda vivirá las emociones de esta fiesta que, por sus esencias, es un bello abanico multicutural.
|