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Se ha dicho que el beisbol es el “ajedrez de los deportes con pelotas”. En cada acción del juego aparecen en pugna las habilidades físicas y técnicas de los jugadores y los directivos de cada equipo, y también sus planes de batalla mental e intelectual.
Y esa lucha comienza antes del inicio de cada juego, incluso en el período previo al campeonato.
“Decidir” es “elegir”, “escoger un curso de acción entre varios”. Las decisiones son la esencia de la dirección. Existen decisiones estratégicas, otras más tácticas o más operativas, en función de su importancia y del horizonte temporal en que impacten. Por ejemplo, escoger los jugadores para conformar un equipo es una decisión de tipo estratégico; determinar el orden de los pitchers abridores es una decisión táctica y decidir pasar o no, a un bateador con una base por bolas intencional, es una decisión operativa. Cada lanzamiento implica similar tipo de decisión. En todos estos casos y en otros similares, la mente, el conocimiento y el intelecto humano desempeñan un rol básico.
Esas decisiones se basan, en la mayoría de las veces, en conocimientos previos de los directores de equipos o de los jugadores. Por ejemplo, elegir un pitcher zurdo o derecho para lanzar se apoya, muchas veces, en el conocimiento empírico e histórico del llamado “zurdo contra zurdo” o de cierta experiencia de los resultados del equipo contrario sobre el bateo a lanzadores zurdos o derechos.
Los directores de equipo y los jugadores han obtenido ese conocimiento empírico del juego diario y/o de la observación de otros juegos. Esa experiencia se ha formado desde más de 150 años de beisbol. Resulta una minoría, al menos en Cuba, la existencia de personas que han aprendido a jugar, o han enriquecido su saber beisbolero, a partir de estudios teóricos.
En resumen, el método habitual de aprender a jugar y a dirigir el béisbol es la imitación empírica.
Ello ha creado un conjunto de prácticas habitualmente aceptadas y ejecutadas empíricamente con frecuencia, por jugadores y directores.
Ejemplos de esas prácticas son, por ejemplo, tocar la bola como sacrificio, cuando hay hombres en primera y segunda sin outs, para adelantar a los jugadores con un out y favorecer una posible anotación. Otra práctica habitual es llenar las bases con una base por bolas intencional y dar la orientación al pitcher de lanzar bajo, cuando hay hombres en segunda y tercera con uno o dos outs, para propiciar el dobleplay o el out forzado en todas las bases, sobre un posible roletazo.
El beisbol es un deporte en el que todo se cuenta, todo se convierte en informaciones estadísticas. Y la estadística puede ser catalogada de muchas formas, menos de “fría”. Ofrece respuestas muy acertadas a problemáticas variadas, sólo hay que saberlas interpretar.
Y de esa fuente casi infinita de información estadística ha surgido la “sabermetría” (de las siglas SABR, del término Society for American Baseball Research).
Al analizar los indicadores que propone la sabermetría, se aprecia que muchos de los conocimientos empíricos que motivaron prácticas habituales, no eran correctos, o al menos no lo son en los momentos y las condiciones actuales.
La sabermetría ofrece a los directores de equipos un caudal de indicadores útiles para tomar decisiones. Por ejemplo, decisiones estratégicas como la conformación de un equipo o el diseño de planes de entrenamientos individuales deben basarse en indicadores sabermétricos.
Otras decisiones más tácticas también, como el diseño de una alineación para un juego; o decisiones operativas, como escoger el lanzamiento a un bateador en una situación dada, pueden apoyarse en la sabermetría.
No se puede prescindir de esa herramienta tan útil.
¿Significa esto que los conocimientos empíricos deben ser desechados en aras de un juego más contemporáneo, más científico? ¡Nunca! No se ha querido decir eso, ni siquiera insinuarlo.
Pero lo que si se afirma es que ambas fuentes de informaciones para tomar decisiones, los conocimientos empíricos y el análisis de indicadores sabermétricos, deben ser utilizados en los procesos de toma de decisiones, para hacer del béisbol contemporáneo un deporte más rico, más vivo, más acertado.
(El autor es Doctor en Ciencias, Profesor coordinador de la Escuela Ramal del Inder y Profesor Consultante de la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte.)
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