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La Habana.- EN LA Escuela Nacional de Gimnasia de La Habana, la orden del entrenador y el llamado a la asamblea pioneril conviven en perfecta armonía.
Motivados por el aniversario 65 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), el centro se prepara para una de sus jornadas más significativas: el evento de pioneros creadores, una tradición que cada 4 de abril transforma sus instalaciones en una fiesta del ingenio y la creatividad infantil.
«Ese día cada destacamento expone medios de enseñanza, juegos didácticos o figuras en papel maché, todo creado por ellos mismos. Con ello se monta una exposición y participa toda la escuela; este año no será la excepción», explicó a JIT Suyin Romero Iglesias, subdirectora docente del centro.
Pero detrás de esta celebración se esconde una realidad particular: esta no es una escuela común. Aquí confluyen las modalidades de gimnasia artística, rítmica y aerobia. Sus alumnos son deportistas de alto rendimiento, cuyas jornadas transcurren entre el aula, el entrenamiento y las competencias.
Romero Iglesias es clara al detallar que el funcionamiento de la OPJM en la escuela no difiere del resto de los centros educativos. «Nosotros no funcionamos diferente a las escuelas cubanas en lo que se refiere a la Organización. Tenemos la misma estructura, realizamos las elecciones pioneriles y todas las tareas y actividades que comúnmente se hacen en todos los centros educativos», comentó.
Sin embargo, reconoce que la dinámica de un centro de alto rendimiento impone sus particularidades, pues los alumnos se deben también a sus competencias y actividades propias de sus deportes.
Para sortear esa complejidad, la escuela diseñó una solución que permite conciliar la formación deportiva con la actividad organizada.
«En el horario docente se incluyó un turno que está dedicado a las actividades pioneriles. Ese es el momento en el que se ejecutan sus asambleas mensuales y cualquier otra actividad planificada de la organización, como puede ser el debate y la reflexión de la actualidad nacional», añadió la directiva.
En la voz de Adrián Daniel Lara Montero, estudiante santiaguero de 12 años, se refleja el espíritu de esa integración.
Llegó a la escuela nacional en cuarto grado, y desde entonces ha combinado su pasión por la gimnasia artística —disciplina en la que ha sido campeón nacional en varias ocasiones y capitán de su categoría— con su compromiso como pionero.
El pasado junio, su integralidad lo llevó a ser delegado directo al Congreso de la OPJM, una experiencia que marcó su corta pero intensa trayectoria.
«La noticia de que había sido seleccionado como delegado directo al congreso pioneril me sorprendió mucho, porque en un principio no sabía de qué se trataba, era mi primera vez. Una vez insertado en las actividades del congreso me fui adaptando a la idea y me hizo muy feliz el haber tenido la oportunidad de vivir esa bonita experiencia», rememora.
Adrián Daniel resalta entre los aprendizajes del congreso el valor del intercambio y el conocimiento martiano.
«Lo que más me gustó fue el contacto con otros estudiantes de todo el país y el aprender tantas cosas sobre José Martí, enseñanzas para la vida de nuestros derechos y deberes como niños que somos», expresó el destacado pionero.
Su papel como delegado no concluyó con el evento: «Me tocó luego la tarea de regresar a la escuela y compartir lo aprendido con mis compañeros de aula y de entrenamiento», relató.
Lejos de ver una contradicción entre ser pionero y deportista de alto rendimiento, Adrián Daniel asegura que la clave está en la adaptación.
«No veo difícil ser pionero y a la vez gimnasta. Empezamos desde pequeños y con el tiempo nos adaptamos a llevar las dos tareas sin dificultades, al contrario, lo disfrutamos mucho», aseguró.
Esa percepción es compartida desde la dirección del centro, en la cual enfatiza en el papel formativo de la organización, especialmente en un contexto de estudiantes becados que conviven lejos de sus familias.
«Nuestros estudiantes proceden de diferentes provincias y en eso la organización también desempeña un papel primordial a la hora de educarlos, apoyarlos con sus necesidades porque papá y mamá no están cerca», afirma Romero Iglesias.
Odalis Fernández, maestra con más de dos décadas frente a las pizarras de esta escuela, prefirió referirse al entusiasmo que caracteriza a sus alumnos.
«Lo mejor es que todos son muy entusiastas, siempre están motivados y dispuestos a realizar estas actividades, aun cuando es una matrícula pequeña. Su dinámica diaria de dar clases en una sección y entrenar en la otra los agota, pero se muestran interesados y con energías para realizar las actividades que se les orientan y eso a su vez nos motiva a nosotros como maestros», aseveró.
Las celebraciones por el aniversario 65 de la OPJM encontrarán en la Escuela Nacional de Gimnasia un escenario acorde. Otra vez funcionará el concurso de tiza en el asfalto, las competencias de dibujos y el programa “A jugar”.
En esta escuela, en la que confluyen en el área docente atletas de voleibol, patinaje y tenis de mesa, junto a los gimnastas, y en la cual el nivel competitivo exige disciplina y sacrificio, la OPJM reafirma su vigencia.
Porque aquí, como en cada rincón del país, se cumple la máxima que encarna Adrián Daniel: son deportistas, pero también pioneros, y como tal, forjan desde ahora los valores que los acompañarán cuando, en el futuro, suban al podio a defender los colores de Cuba.
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