HORA DE CUBA: 05:01 AM

Publicación del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física
y Recreación (INDER)
Deporte e igualdad en Cuba: políticas públicas contra la discriminación racial

Una mirada a los programas, leyes y testimonios que muestran avances y desafíos en el camino hacia la inclusión.


Dra. C. Emilia Rebeca Hernández Mezonet, directora de Formación y Superación del Inder
domingo, 22 de marzo de 2026 04:09 PM



Las Morenas del Caribe, ejemplo de la inclusión en el deporte cubano. Foto: JIT Colaborador

La Habana.- CADA 21 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional contra la Discriminación Racial, fecha establecida por Naciones Unidas en memoria de la masacre de Sharpeville en Sudáfrica y que invita a reflexionar sobre los avances y desafíos en la construcción de sociedades más justas e inclusivas. Cuba, con una historia marcada por las luchas por la igualdad, ha desarrollado políticas públicas que sitúan al deporte como un espacio privilegiado para la integración social y la eliminación de barreras raciales.

Desde 1959, el gobierno cubano impulsó la integración de espacios que antes estaban segregados por razones raciales o socioeconómicas. Los clubes privados y las instituciones que operaban bajo lógicas de exclusividad fueron abiertos a toda la población, bajo el principio de que la práctica deportiva no debía ser un privilegio sino un derecho. Las antiguas "sociedades de color" que florecieron en la primera mitad del siglo XX –organizaciones creadas por afrocubanos para socializar, educarse y promover el progreso racial– fueron integradas a una concepción unificada del deporte y la cultura.

La fecha convoca a revisar los caminos recorridos y los pasos que aún faltan para construir sociedades en las que el color de la piel no determine oportunidades. Cuba, con una historia marcada por la esclavitud y las luchas por la independencia, ha desarrollado políticas públicas que colocan al deporte como un terreno privilegiado para la igualdad. Pero también ha habido un reconocimiento, desde las más altas voces oficiales, de que las herencias culturales de discriminación no desaparecen por decreto y requieren acción sostenida.

En el año 2001, ante la Conferencia Mundial contra el Racismo en Durban, Fidel Castro ofreció una definición que se convertiría en piedra angular del enfoque cubano: “El racismo, la discriminación racial y la xenofobia no son reacciones instintivas naturales del ser humano, sino un fenómeno social, cultural y político nacido directamente de las guerras, las conquistas militares, la esclavitud y la explotación individual o colectiva de los más débiles por los más poderosos a lo largo de la historia de las sociedades humanas”.

En ese mismo discurso, el líder cubano advirtió que, incluso después de la abolición formal de la esclavitud, la discriminación perduró: “los afroamericanos fueron sometidos durante cien años más a la más cruda discriminación racial, y muchos de sus rasgos y consecuencias aún persisten”. La frase implicaba que la igualdad legal no bastaba para borrar las marcas subjetivas dejadas por siglos de opresión.

Este reconocimiento —de que el racismo anida en la subjetividad como herencia cultural— ha sido el punto de partida de las políticas públicas cubanas en las últimas décadas. Si el problema es histórico y cultural, su solución no puede ser solo declarativa, sino que debe articular educación, legislación y acciones afirmativas.

POLÍTICAS PÚBLICAS EN ACCIÓN: EL PROGRAMA “COLOR CUBANO”

En noviembre de 2019, el Consejo de Ministros aprobó el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial “Color Cubano”. La medida, impulsada por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, involucra a 18 organismos de la Administración Central del Estado y a un número igual de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).

En declaraciones ante la ONU, el representante cubano Yuri Gala López explicó que el programa tiene como objetivo “eliminar hasta el último vestigio de racismo o discriminación racial que pueda persistir en el entorno social”. Y, de manera significativa, agregó: “No estamos satisfechos. Continuaremos trabajando incansablemente para erradicar completamente cualquier vestigio”.

El mismo gobierno cubano reconoce, por tanto, que persisten prácticas discriminatorias —aunque la Constitución de 2019 garantice el principio de igualdad y no discriminación, y aunque la representación de personas negras y mulatos/pardos en la Asamblea Nacional alcance el 45,11 %.

UNA NUEVA LEY PARA EL DEPORTE SIN DISCRIMINACIÓN

El sector deportivo ha sido un espacio central en esta política. En diciembre de 2025, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la Ley 179 “Del Sistema Deportivo Cubano”, que en su articulado establece: “El derecho de todas las personas a la educación física, al deporte y a la recreación física, como elementos esenciales de su bienestar y calidad de vida sin discriminación alguna”.

Durante la presentación de la ley, el presidente del Inder, Osvaldo Vento Montiller, destacó que la norma “nace de la investigación, la consulta a expertos y la participación popular” y “proscribe la discriminación en cualquiera de sus manifestaciones”, potenciando además la inclusión de personas con discapacidad.

Historiadores dentro y fuera de Cuba han analizado cómo el deporte ha sido un escenario donde las tensiones raciales se manifiestan y, a veces, se resuelven simbólicamente. El investigador Enver M. Casimir ha estudiado la figura del boxeador Kid Chocolate, primer campeón mundial de Cuba en la década de 1930. Según Casimir, el éxito del púgil afrocubano “desafió directamente las ideologías raciales de la época que presentaban a los pueblos de ascendencia africana como incapaces e inferiores. Así, ayudó a calmar los temores cubanos de que la herencia africana de una parte significativa de la población condenaba a la nueva nación independiente al atraso y la pobreza”.

Por su parte, la historiadora Christina Abreu ha analizado a Teófilo Stevenson, el triple campeón olímpico. Abreu sostiene que Stevenson “se convirtió, de diversas maneras y en momentos históricos particulares, en símbolo del triunfo del socialismo sobre el capitalismo, de la batalla de Cuba contra Estados Unidos y de las luchas de los cubanos negros por la igualdad racial en la isla”.

Ambos análisis muestran que, desde la república hasta la revolución, los atletas afrocubanos han cargado sobre sus hombros no solo la competencia deportiva, sino también la representación de una aspiración colectiva de igualdad.

REFLEXIÓN FINAL: POLÍTICAS QUE SE CONSTRUYEN DÍA A DÍA

El Día Internacional contra la Discriminación Racial nos recuerda que la igualdad no es un punto de llegada, sino un proceso. Cuba ha desplegado en las últimas décadas un conjunto de políticas —desde el Programa “Color Cubano” hasta la nueva Ley del Deporte— que colocan la no discriminación como principio explícito y que abren canales para nombrar lo que antes era tabú.

El testimonio de un atleta como Félix Lemus, publicado por la prensa oficial, y las declaraciones de las autoridades admitiendo que “no estamos satisfechos”, indican un cambio en la manera de abordar el racismo. Ya no se trata de negar su persistencia, sino de reconocerla para combatirla.

En el ámbito deportivo, esta lucha se traduce en la promoción constante de espacios donde la diversidad sea visible y celebrada. Las propias actividades deportivas masivas —como las caminatas y carreras que recorren el país— se convierten en símbolos de unidad y resiliencia.

En Cuba, el sector deportivo ha sido históricamente un territorio donde se despliegan políticas públicas orientadas a la inclusión. Desde las transformaciones posteriores a 1959 hasta los torneos inclusivos actuales, el deporte se presenta como un lenguaje universal que, bien utilizado, puede derribar barreras de color de piel, origen étnico o condición física.

Como señala el movimiento deportivo cubano, la práctica deportiva "no se pospone" porque su esencia está en la comunidad. En esa misma lógica, la lucha contra la discriminación no admite pausas: se multiplica en cada carrera compartida, en cada cancha que integra a todos, en cada política que reafirma que el derecho al deporte y a la dignidad es para todas las personas sin excepción.

En la actualidad, el sistema deportivo cubano se sustenta en una estructura que parte desde las bases comunitarias. "Practicar deportes no es un privilegio sino un derecho; por eso sus raíces están en la comunidad", destaca un informe de Radio Guáimaro sobre las actividades deportivas en el país.

La fortaleza del movimiento deportivo cubano radica precisamente en su carácter comunitario. Desde barrios y consejos populares, la actividad física se convierte en un espacio de integración social y salud colectiva. Las carreras y caminatas organizadas por la Comisión Nacional de Marabana-Maracuba se multiplican desde Cabo San Antonio hasta Punta de Maisí, integrando a niños que corren junto a sus abuelos, grupos estudiantiles, clubes y equipos comunitarios.

El deporte en Cuba, desde su base territorial, promueve la actividad física y la integración vecinal. Cada paso en estas carreras, señalan los organizadores, es "un paso hacia la salud, la felicidad y la cohesión nacional". Esta visión colectiva del deporte trasciende cualquier distinción racial o étnica.

Un ejemplo particularmente elocuente es el torneo de fútbol inclusivo desarrollado en Sancti Spíritus, documentado por Unicef en 2016. En este evento, estudiantes con y sin discapacidad compartieron la cancha, demostrando que el deporte puede ser un poderoso vehículo para celebrar las diferencias. Como reportó la agencia de Naciones Unidas, "la discriminación social y la marginación que sufren los niños con discapacidades tienen un profundo impacto negativo en sus vidas", y torneos como este ayudan a estudiantes, maestros y familias a aprender a celebrar las diferencias a través del deporte.

En el deporte cubano, como en la sociedad, las políticas públicas son necesarias, pero no suficientes. Queda el trabajo cotidiano —en cada escuela, cada barrio, cada cancha— para desmontar las herencias culturales que aún reproducen discriminación. La ley ha dado el marco; la comunidad, los atletas y las nuevas generaciones tienen la palabra.

Fuentes consultadas:

  • Asamblea Nacional del Poder Popular, Ley 179 “Del Sistema Deportivo Cubano”, diciembre de 2025.
  • Casimir, E. M. (2010). Champion of the patria: Kid Chocolate, athletic achievement, and the significance of race for Cuban national aspiration [Doctoral dissertation, University of North Carolina at Chapel Hill]. ProQuest Dissertations Publishing.
  • Casimir, E. M. (2012). Contours of transnational contact: Kid Chocolate, Cuba, and the United States in the 1920s and 1930s. Journal of Sport History, 39(3), 465-480.
  • Casimir-Kang, E. (2023). Faculty profile. The College Preparatory School. https://www.college-prep.org/admission/faculty/faculty-enver-casimir-kang
  • Christina Abreu, Teófilo Stevenson and the Politics of Race in Cuban Sport (Northern Illinois University).
  • Discurso de Fidel Castro en la Conferencia Mundial contra el Racismo, Durban 2001.
  • Enver M. Casimir, Kid Chocolate: Boxing and the Politics of Race in Cuba (investigación doctoral, Marist College).
  • Misión Permanente de Cuba ante Naciones Unidas, declaraciones sobre el Programa “Color Cubano”, 2025.
  • Radio Guáimaro, "Races and walks are not postponed, they multiply", febrero de 2026
  • Trabajadores, entrevista a Félix Lemus, abril de 2025.
  • UNICEF, "In Cuba, celebrating differences through inclusive football", mayo de 2016
c/
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