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La Habana.- APOYADO en una voraz ofensiva de 16 imparables, Cocodrilos de Matanzas le propinó nocaut de 11x0 a Leñadores de Las Tunas en siete innings, le aplicó la escoba (4-0) y se proclamó campeón de la 64 Serie Nacional de Beisbol.
En la sede neutral del Estadio Latinoamericano, la tropa del mentor Armando Ferrer "se ensañó" madero en ristre con los leñadores, y decidió temprano el tránsito a la cúspide del torneo, con ramillete de siete carreras en el primer capítulo, ante el abridor zurdo Eliander Bravo y los relevistas Andier Reyes y Anier Pérez. Hubo dobles de Yurisbel Gracial, José Amaury Noroña y Luis Sánchez.
El estadístico Rodolfo Álvarez informó a JIT que los ocho imparables consecutivos de Matazas, en ese episodio inicial, constituyen récord nacional para una fase de postemporada.
Con esa cómoda ventaja, el zurdo yumurino Yamichel Pérez no tuvo presión ni contratiempos para mover la bola a su antojo, y tirar completo a ritmo de cinco jits, cuatro ponches, y una vez más con su excelso control, pues no regaló boletos. Logró su novena victoria de la temporada.
Al bate por los yumurinos destacó su receptor Andrys Pérez, que compiló de 4-4, con una carrera impulsada y dos anotadas.
Realmente, con ese clásico remate en el mismo primer acto, el partido se alejó bastante de cómo debe actuarse en una final beisbolera.
Bateadores haciendo swing a la primera bola, los jugadores en los dugouts sin el menor asombro, pelotazos, y errores en lances fáciles, entre otras imágenes, describieron el último encuentro de la final.
«Muy contento con este nuevo triunfo. Para la final preparé bien el trabajo con los lanzadores y, particularmente, respondí a la ofensiva. Nunca olvidaremos esta victoria, porque llegó en el Día del Amor y la Amistad», comentó a JIT el cátcher matancero Andrys Pérez.
El jardinero central y capitán yumurino Eduardo Blanco recibió el premio de Jugador Más Valioso de esta final.
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