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La Habana.- CUBA debutó con victoria ante la selección de Costa Rica en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
Los Leones del Caribe desplegaron un juego muy efectivo, en el que fue fundamental la disciplina táctica, el sacrificio y una idea clara.
El gol de Alessio Raballo en el primer tiempo dio la ventaja en el marcador; pero la victoria fue mucho más que un tanto, fue la expresión de un equipo que supo sufrir, correr y competir.
Lejos de replegarse con una defensa férrea, los Leones del Caribe plantaron un partido de alta exigencia en el medio campo, en el que Marcos Campos se erigió como el dueño del equilibrio. El equipo no especuló sino que se mostró valiente, sin arriesgar o regodearse en posesiones estériles; buscó la portería rival con verticalidad y propósito. Y vaya si lo encontró: Raballo perforó la red, y pudieron ser más, pero los fueras de juego milimétricos de Diego Catasús y Jordan Castañer –anulados con rigurosidad– impidieron que el marcador reflejara la superioridad ofensiva cubana.
Costa Rica, atrapada en su propio laberinto de toques sin profundidad, apenas se quedó con el consuelo estadístico de la posesión. Su juego, además, se tornó brusco: choques, faltas y un exceso de pierna fuerte que el árbitro toleró hasta que las amonestaciones y una expulsión terminaron por desnudar su impotencia.
En la zaga, Cuba respondió con solidez. No fue una defensa inexpugnable por obra de la casualidad, sino por trabajo y concentración, aunque concedió algún susto lógico ante un rival de jerarquía. Pero el cero en el arco propio devino un premio al esfuerzo colectivo.
«Fue una victoria muy importante, es siempre positivo comenzar ganando en un torneo tan corto y exigente como este», declaró a JIT el entrenador Pedro Pablo Pereira, visiblemente satisfecho. «Estoy contento con lo realizado por el equipo en sentido general, se planteó un partido con mucha exigencia en el medio campo, en el que la labor de Marcos Campos fue fundamental. Muy satisfecho con el trabajo de esa línea y con el del equipo en sentido general».
El estratega cubano destacó el factor colectivo por encima de cualquier individualidad: «Hemos trabajado en equipo que es lo más importante, y eso posibilitó el resultado, con mucha disciplina táctica, y mucho trabajo y sacrificio de todos los jugadores que corrieron y se entregaron».
Sobre el impacto del triunfo, Pereira no ocultó su emoción: «Para nosotros significa mucho este resultado en un evento tan importante». Pero ya mira al futuro: «Ahora toca concentrarnos en el próximo rival que es Colombia. Vamos a observar el partido de ellos para tener una noción más fresca de su juego y plantear nuestra estrategia para enfrentarlos. Un resultado positivo contra ellos dependerá de salir al terreno con la misma actitud y la misma disposición para competir».
El técnico también hizo autocrítica constructiva: «La línea defensiva se comportó de forma excelente dejando la puerta en cero y logramos un trabajo ofensivo también muy bueno, buscando la puerta rival con intención y apelando a la verticalidad lo cual dio sus frutos. Incluso pudimos anotar más goles, por lo que debemos seguir mejorando en la definición y en la toma de decisiones, pero son particularidades que podemos limar en el corto período».
Este triunfo tiene sabor a déjà vu, en Veracruz 2014 Cuba también comenzó venciendo a Costa Rica en su debut. Aquella campaña terminó con medalla de bronce. La historia, caprichosa, parece querer repetirse. Pero los Leones del Caribe, con los pies en la tierra y la mirada en Colombia, saben que en un torneo exprés como este, cada partido es una final.
Por ahora, el debut es perfecto. Con alma, con orden y con un Raballo que ya firmó su primera página dorada en estos Juegos.
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