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La Habana.- PASARON 35 años para que una selección cubana clasificara a un mundial de fútbol en la categoría sub-17 hasta que este miércoles se confirmó la obtención del tercer boleto en la historia de estas lides.
Lo han logrado además de forma convincente: invictos en el grupo F de la clasificatoria de Concacaf, tras vencer a una escuadra de Curazao, reforzada con jugadores de tradición y escuela futbolística neerlandesa; y luego a El Salvador, de la misma forma armado con tras urgar en las academias de Estados Unidos algún selecto de ascendencia guanaca.
Llegaron al último choque con medio boleto en el bolsillo, un empate ante Belice sellaría el avance. Puro trámite parecía a priori, y finalmente lo fue, pero con suspenso incluído.
Si bien en sus dos choques anteriores, ante rivales superiores cualitativamente, solventaron con éxito, esta vez los nervios de saberse a las puertas de un mundial pondrían más de un traspiés a los dirigidos por Sandro Sevillano, que planificó marcar temprano y no lo resolvió su equipo.
Ante la contingencia echó mano de los cambios sin que acabara la primera mitad, y el resultado se vio en el segundo tiempo, en volumen y oportunidades, porque vulnerar la puerta rival no estaba dado esta noche, a pesar de los más de 20 disparos al arco, ora el portero, ora la puntería, el balón evadió la red caprichosamente.
El técnico artemiseño no dejó de proponer frente a un rival superado claramente, pero el vértigo y la pasión de la contienda dejaron el espacio exacto para la mesura, y a falta de pocos minutos para la gloria tiró del paracaídas se emergencia, y minimizó los riesgos de estrellarse contra la sorpresa.
El fútbol es un niño caprichoso que muchas veces no sabe ser justo, y sorprende en ocasiones premiando a su antojo y evadiendo la meritocracia, eso lo sabe Sevillano que no tuvo reparos en conservar pájaro en mano y mirar con desdén cientos volar.
Cortó de golpe el ritmo frenético y cuajó en su salsa el plato fuerte: una defensa de mil kilates que manejan como obreros esos dos centrales que bien pudieran sostener una fortaleza del asedio de un imperio, y un portero como muralla.
El cerrojo funcionó como en los ensayos anteriores, tres partidos, un solo gol permitido. En esa niebla espesa se perdieron los rivales mientras el reloj corría lento para la defensa y volando para los atacantes, frustrados de intentar sin poder.
El pitazo final devino en veredicto inequívoco de la hazaña, Sevillano se llevó las manos a la cabeza como quien no se cree dueño de la más grande fortuna, caminó sin rumbo por el campo entre abrazos, incrédulo, feliz.
«Esto no se compara con nada de lo que hasta ahora hice en el fútbol, es mi mayor alegría, y fue también mi meta más grande, nos esforzamos y aquí está el resultado, ahora mismo me siento como en las nubes, solo los que vivimos todo el proceso sabemos cuánto sacrificio demandó esto y creo que ahora merecemos disfrutarlo», atinó a decir emocionado para JIT el técnico cubano.
«Hemos logrado reunir un grupo de muchachos con mucho talento, confiamos en ellos siempre, y demostraron que no nos equivocamos, estos jóvenes tienen un futuro enorme en el fútbol y ya están en un mundial, se lo merecen, se lo han ganado», apuntó.
Y un nudo se le hace en la garganta, pero no quiere terminar, entiende que se le va a quedar mucho por decir, pero no se olvida de su colectivo técnico, y los directivos de la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC), que le confiaron una tarea enorme y a los que agradece también la confianza y el apoyo.
Y también en la AFC deben celebrar el despegue del fútbol cubano, no solo porque después de las ediciones de Escocia 1989 e Italia 1991 no se clasificaba a esta instancia en la categoría, sino porque es el tercer año consecutivo con esta gestión que se clasifica a un mundial, luego de que el futsal participara en Uzbekistán 2024, la sub-20 en Chile 2025 y ahora el sub-17 en Catar 2026, eso también es un hito sin precedentes.
Nunca antes el fútbol cubano vivió años de tanta bonanza y tanta dicha, estos jóvenes que en noviembre harán realidad el sueño mundialista, conforman parte de esa historia que probablemente apenas comenzaron a escribir. Enhorabuena.
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