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Ciudad de Panamá.- NO ES la 64 Serie Nacional, pero lo que vimos en la apertura del Campeonato Panamericano Sub-23 de Beisbol se le parece mucho. Cuba venció en su primer partido, 8x2 frente a Islas Vírgenes de Estados Unidos, con cuatro carreras por jonrones, para más señas, salidos de bates santiagueros.
Harold Vázquez, el receptor de las Avispas, se paró cuatro veces en el cajón de bateo y tres de sus batazos pasaron los límites del terreno, con los cuales anotó igual tres de los ocho registros de su equipo e impulsó, justamente, la mitad de esa producción.
El cuarto vuelacercas fue de Raider Sánchez, el talentoso tercer hombre de los santiagueros y de esta selección.
«Lo más importante es que ganamos; el primer juego siempre tiene una presión adicional cualquiera sea el oponente. Me siento muy feliz de ese aporte al triunfo, en Cuba nos siguen mucho, y cumplir de esa manera es muy reconfortante», dijo Vázquez.
El juego fue cerrado hasta la cuarta entrada. En el mismo primer inning el enmascarado botó su primera pelota, y esa ventaja se mantuvo hasta ese episodio, en el cual después de dos outs el abridor Darío Sarduy soportó dos dobles consecutivos y un sencillo, que pusieron delante al adversario.
El zurdo villaclareño tenía planificado, por la dirección del equipo, terminar su labor en el cuarto acto, como lo hizo, después de 76 lanzamientos, mediante los que ponchó a cuatro, regaló tres boletos y golpeó a dos rivales.
«Su trabajo era en el entorno de 80 envíos. Estuvo bien, rápido con su recta, y aunque empleó menos los rompientes, logró efectividad con ellos. Además de que eran cuatro entradas, una ampolla en su mano de lanzar aconsejaba sacarlo del juego», explicó Dany Miranda, director del equipo.
Su relevo, Rafael Perdomo estuvo igual muy bien, con buen control y mezcla en sus envíos. Sin embargo, Miranda no creyó en que tenía ventaja de seis ante un elenco visiblemente inferior, aunque muy combativo en el campo, y trajo para sacar el último out a Yunier Batista.
Su quehacer levantó los comentarios y un murmullo coreaba cada una de sus rectas por encima de las 92 millas por hora, y una de ellas sobrepasó las 93.
La respuesta cubana a la ofensiva de Islas Vírgenes en el cuarto capítulo llegó con el segundo estacazo de Vázquez, con uno a bordo, y luego la velocidad en función de la ofensiva, que completó el racimo de cuatro con otros dos imparables.
Al final, los cubanos pegaron ocho jits y jugaron sin errores.
Hoy, contra Aruba, un rival que sabe de los fundamentos del beisbol, por lo que la confianza pudiera ser el peor adversario de un equipo que, como el cubano, está repleto de talento.
Para ese duelo, pactado para el mismo estadio Justino Salinas, de la comunidad de La Chorrera, en la provincia de Panamá Oeste, el alto mando de la Mayor de las Antillas enviará a la lomita al representante de Mayabeque José Ignacio Bermúdez.
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