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Publicación del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física
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MIÉRCOLES 22
NOVIEMBRE, 2017

La Habana
Año 59 de la Revolución
COLUMNA DEL EXPERTO
Pilares para evitar la hipertensión arterial

Las afectaciones que conlleva este padecimiento repercuten en el bienestar de las personas, en la economía familiar y en la del país.


Por Dr.C Francisco Enrique García Ucha
sábado, 23 de septiembre de 2017 12:35 PM



Foto: JIT Colaborador

La Habana.- LA HIPERTENSIÓN arterial es una de las mayores pandemias que sufre la humanidad en estos momentos. Tiene una prevalencia extraordinaria tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de serlo.

Las afectaciones que conlleva este padecimiento repercuten en el bienestar de las personas, en la economía familiar —por la tendencia a resolverlo exclusivamente mediante medicamentos— y en la del país, que debe hacer inversiones para sostener la base material y tecnológica que apoye la producción de medicamentos, el desarrollo de diagnósticos y el funcionamiento de las instalaciones hospitalarias.

Uno de los riesgos más serios de la hipertensión arterial tiene que ver con su carácter de enfermedad silenciosa. A veces el individuo siente un pequeño malestar y lo adjudica a falta de lentes, dolor de cabeza o estados emocionales negativos. En otras ocasiones no siente ningún síntoma y la presión arterial esta elevada.

Las causas de la enfermedad están bien descritas. Y nuestro país, una potencia médica innegable, cuenta con centros y personal extraordinariamente calificado para tratarla, incluso existe un sitio web dedicado exclusivamente al tema.

La presencia de la hipertensión arterial, cuando no es por causa genética —la cual se atiende igualmente—, obedece no pocas veces a propias creencias sobre nuestra salud.

Hemos encuestado a personas sanas y enfermas, y resulta muy frecuente la consideración de que la salud depende del médico, olvidándose el papel activo y responsable que toca a cada cual.

Vivir saludablemente exige atender el cuerpo y la mente. Las enfermedades crónicas, transmisibles y no, dependen mucho de los cuidados y el esmero con que llevemos adelante nuestro programa de vida.

Hermann Karl Hesse, un escritor alemán del siglo XIX, nos dejó en su obra Demian un contenido que debe ser leído en lo no dicho: «Sólo concebíamos como deber y destino el que cada cual llegara a ser completamente él mismo, que viviera entregado tan por completo a la fuerza de la naturaleza en él activa que el destino incierto lo encontrara preparado para todo, trajera lo que trajera».

El texto advierte sobre la necesaria vigilancia de aquello que puede acarrear la confianza desmedida en nuestras propias fuerzas.

Recursos de alto valor agregado para la salud son el ejercicio físico y el deporte, practicado no menos de tres veces a la semana durante 30 a 45 minutos, y con la orientación de un especialista promotor de salud.

Otros pilares fundamentales son lograr una alimentación balanceada y mantener un estilo de vida saludable, consistente en el entrenamiento de la mente para el desarrollo de  habilidades psicológicas que permitan percibir, enfrentar y manipular la tensión cotidiana.

La combinación de estas actividades resulta fundamental, pues no basta solo con comer adecuadamente, ni con hacer ejercicios, como tampoco se neutraliza una posible enfermedad con entrenamiento psicológico exclusivamente.

Dan Buettner publicó un libro titulado The Blue Zones (Las zonas azules), en el cual relata su visita a cuatro sitios donde las personas alcanzan la longevidad.

Lo descrito demuestra que hay comunidades, una de las cuales fue marcada con tinta azul por el demógrafo Michel Poulain, donde las personas llevan un estilo de vida basado en la alimentación voluntariamente moderada, la existencia en activo movimiento y en un ambiente familiar motivador, teniendo como consecuencia que alargan su existencia con alta calidad y sorteando las enfermedades.

La atención permanente a la salud y evitar dolencias crónicas no transmisibles, entre ellas la hipertensión arterial, reclama responsabilidad individual, algo tan importante como pueden ser los cuidados y la protección para no contraer el SIDA.

Debemos desarrollar una cultura centrada en la promoción de la salud, incluyendo desde luego la actividad física profiláctica, la alimentación balanceada y el entrenamiento psicológico como pilares que resguardan nuestra felicidad.

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