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Por Rudens Tembrás Arcia, enviado especial
Barranquilla.- HAY NOMBRES que del anonimato, de la nada, ingresan a la historia de un país. No hay fórmulas para ello, puede suceder incluso a patadas. Si lo duda, pregúntele a la taekwondoca villaclareña Arlettys Acosta Herrera, campeona de los 67 kg en los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Sobre su ascenso a la estelaridad dialogamos cuando el sudor del esfuerzo apenas se secaba. Respondió con frases ágiles…
¿Estaba en tu mente la idea de ser campeona?
No venía con ese pronóstico, pero nunca me rendí y traté de ganar cada combate hasta llegar al oro. Lo obtuve y todos estamos celebrando.
¿La parte más difícil?
La primera presentación ante la puertorriqueña Rosa Hower. Estaba muy nerviosa, tensa. Después las cosas salieron muy bien.
¿La final?
Dura, por supuesto, pero la táctica fue trabajar con la pierna izquierda delante y darles continuidad a las acciones con la derecha. Mantener la distancia, marcar y conservar la ventaja.
Una celebración muy sentida…
Imagínese, después de tanta tensión llega la victoria y sientes deseos de llorar, de gritar, las piernas se aflojan y piensas en la gente que te quiere, en las que te ayudaron y en tu país.
¿Identificas algún referente en tu carrera?
Glenhis Hernández tiene gran experiencia y resultados, nos ayuda mucho, pero también son ejemplos Yania Aguirre, Yamicel Núñez y otras del grupo.
¿Cómo es la dinámica en el equipo?
Muy buena, nos apoyamos siempre ganemos o perdamos.
¿En qué términos hablaron de esta competencia en la etapa final de la preparación?
Siempre dialogamos de metas, sin presión. La idea era entrenar para que saliera el resultado.
¿Qué retos tienes ahora?
Clasificar para los Juegos Panamericanos de Lima, asistir al campeonato mundial y tener buenos resultados en general.
¿Tokio 2020?
No miro tan lejos, pero espero llegar y cumplir el sueño de todo atleta…
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