Foto: Mónica Ramírez
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Manzanillo.- EN LA Empresa Pesquera Integral, más conocida como EPIGRAM, radica uno de los Consejos Voluntarios Deportivos obreros con categoría de Vanguardia Nacional de esta urbe granmense.
El Andrés Luján Vázquez recibió tal condición el pasado año, gracias en lo fundamental al entusiasmo con que sus trabajadores asumen la vinculación al deporte y la recreación como fórmula para ganar salud.
Competencias de baloncesto, voleibol, softbol y el recién incluido tenis de mesa forman parte de la cotidianidad del centro en el cual más de 500 personas garantizan el procesamiento del camarón, la liseta —pez símbolo de la zona— y otros productos destinados al mercado nacional y foráneo.
«Sobre todo gusta mucho el softbol, y vamos incluso a torneos en provincias cercanas, pero creo que un factor muy importante es cómo ofrecemos espacio a la comunidad para disfrutar de nuestras instalaciones», asegura María Almeida Fariña, presidenta del CVD.
«El pimpón es otra de las actividades más seguidas en la actualidad, y muchos se quedan luego de las cinco de la tarde para seguir jugándolo», cuenta María.
«Es una forma efectiva de relajar después de la jornada laboral. También tenemos diseñado el día de la recreación sana, que es el último viernes de cada mes, cuando los trabajadores son liberados para que participen.
»Es algo incipiente, pero le estamos poniendo mucho empeño, y además queremos dar pasos como regularizar competencias más frecuentes», agrega antes de narrar que «contamos con un gran equipo de softbol que incluso representa a Manzanillo en copas que se celebran en la provincia o fuera de ella».
La práctica sistemática de ejercicios, en especial los diseñados para prevenir o ayudar a combatir enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión u obesidad, es otra arista del quehacer, y tiene como baluarte a la profesora de cultura física Maylín Maritza Guevara.
«Estamos muy enfocados en un grupo de afectados por la obesidad, con quienes trabajamos de lunes a viernes en las propias oficinas. La mayoría están sentados el día entero, porque sus funciones así lo exigen», comenta.
En total son 23 personas las atendidas por Maritza, quien reside en la propia localidad y dialoga animada sobre una profesión que le regala buenos momentos a partir de la seriedad con que sus discípulos han asimilado las recomendaciones para ejercer una mejor forma de vida.
«Busco esencialmente enseñarles ejercicios que sean efectivos a la vez que amenos, porque es importante motivar las clases para que cada día les lleguen diferentes», indica desde la experiencia de año y medio de entrega.
«Al principio fue difícil, no solo porque la dirección no entendía mucho la necesidad de los ejercicios, sino también porque los propios trabajadores mostraban reticencias y no querían incorporarse», recuerda.
Pero constancia, voluntad y sentido común terminaron por ganar la batalla y el panorama cambió. Los propios iniciadores se encargaron de sumar a los rezagados y la administración brindó apoyo total.
«Están muy satisfechos con el programa, pues para muchos es el único momento en que pueden hacer algo de ejercicios porque al final de la tarde necesitan regresar pronto para emprender las labores de la casa, ya que tienen niños, nietos, parejas...».
El buen momento de la actividad física en EPIGRAM tiene también otros pilares como la peña deportiva presidida por Rodolfo Enrique Pérez, el empeño de Celedonio Capoche, secretario del sindicato, y el aporte de la profesora Yanet Torres desde la recreación.
Todos redondean una vinculación que rinde frutos llamados a multiplicarse para bien.
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