|
CURIOSA MUECA: Bradley Wiggins, que ayer cosechó su quinto oro olímpico en la prueba de persecución por equipos, dejó una de las imágenes más curiosas de los Juegos Olímpicos.
El británico, que estuvo en la ceremonia de entrega de medallas junto a sus compañeros, realizó una divertida mueca mientras sonaba el himno de su país.
La imagen que fue captada por las cámaras, provocó que el resto de componentes de la escuadra de Gran Bretaña soltasen una carcajada en el podio.
SIN SALTO MILAGROSO: Salvo que ocurra un milagro, el récord más antiguo del atletismo en Juegos Olímpicos, un estirón de 8,90 metros del estadounidense Bob Beamon en salto de longitud, verá cerrarse un ciclo más sin sombra de amenaza.
La relación de los 12 finalistas que hoy disputarán el título en esta especialidad lo corrobora con creces. Había que saltar por encima de 8,15 metros en la ronda clasificatoria para avanzar a la siguiente fase y solo dos competidores lo lograron, el chino Wang Jianan (8,24) y el estadounidense Jeff Henderson (8,20).
El tercer mejor calificado fue el uruguayo Emiliano Lasa (8,14), que será junto al jamaicano Damar Fortes uno de los dos representantes de Latinoamérica y el Caribe en la final de esta noche.
Otros que lograron un cupo en la discusión de las medallas al conseguir ubicarse entre las 12 mejores marcas de las rondas de clasificación fueron el campeón de Londres 2012, el británico Greg Rutherford, y el estadounidense Jarrion Lawson.
Rutherford tiene marca personal de 8,51 metros y Lawson de 8,58, mientras Henderson llegó a brincar 8,52.
Si casi 48 años después de implantado en los Juegos de México 1968 el récord olímpico de Beamon resulta a todas luces inalcanzable, la marca mundial está todavía más lejos de poder conseguirse, pues otro norteamericano, Mike Powell, se encargó de fijarla en 8,95 en el ya distante 1991.
Estados Unidos es el país que más veces ganó el salto largo en Olimpiadas, con 21 títulos, de los cuales un solo hombre, Carl Lewis, cosechó cuatro de forma consecutiva entre las citas de Los Ángeles 1984 y Atlanta 1996.
Latinoamérica aportó dos reyes en esta especialidad: en Sydney 2000 se impuso el cubano Iván Pedroso y en Beijing 2008 lo hizo el panameño Irving Saladino.
FUERTES DECLARACIONES: La veterana portera estadounidense Hope Solo demostró su mal perder al llamar cobardes a las futbolistas suecas, que eliminaron a la selección olímpica norteamericana en Río.
"Creo que mostramos mucho corazón al venir de atrás, estoy muy orgullosa de mi equipo, pero pienso que jugamos contra un puñado de cobardes", explotó Solo tras la derrota 3-4 en penales.
"Ellas no querían jugar, ni pasar el balón, ni jugar buen fútbol. Fue un partido físico y combativo, como ellas querían. No creo que lleguen muy lejos, fueron cobardes pero ganaron", agregó la despechada guardameta.
Más adelante, Solo escribió en sus redes sociales que "perder apesta", y la hinchada brasileña la sacó de paso coreándole "zika, zika", por su negativa inicial a venir a Río por miedo a contagiarse con dicho virus.
CUARTO DOPING: El ciclista brasileño Kleber Da Silva Ramos dio positivo por CERA en un control antidoping previo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde disputó la prueba de ruta.
La Unión Ciclista Internacional divulgó hoy la suspensión de Silva Ramos, quien solo ha ganado una carrera en seis años como profesional, y aquí ni siquiera pudo terminar la competencia.
El pedalista encara una suspensión de cuatro años por el consumo de una sustancia relativamente joven, pues fue detectada por primera vez en 2009 y le costó sanciones a estrellas como los italianos Danilo Di Luca y Davide Rebellin.
Silva Ramos es el cuarto deportista sospechoso de doparse en Río 2016, junto a la nadadora china Chen Xinyi, la fondista búlgara Silvia Danekova y el pesista polaco Adrian Zielinski.
La CERA (siglas en inglés de un fármaco estimulador de eritropoyesis) estimula el receptor de la eritropoyetina, sustancia que estimula la oxigenación del organismo y es recurrente en el ámbito del dopaje.
|