|
La Habana.- FIEL a su esencia el deporte cubano se ratificó hoy derecho y parte del pueblo que le aplaude con orgullo.
La sencillez de glorias como Alberto Juantorena o Ana Fidelia Quirot confirmó que la grandeza de los dignos acrecienta el apego a las raíces, y lo mismo sucedió con estrellas actuales que también dijeron sí al primero de mayo.
No es novedad, porque imágenes como las vividas este domingo son parte de la cotidianidad, pero impactan siempre, incluso a quienes somos testigos habituales de la modestia que acrecienta el brillo de los campeones conscientes de lo que representan.
Por eso estas líneas, horas después de ver a monarcas pasados y de hoy recibir con cariño solicitudes de fotos, manos extendidas, comentarios sobre hazañas antológicas o pronósticos en torno a los venideros Juegos Olímpicos.
Todo mientras integraban el bloque del Sindicato de la Educación, la Ciencia y el Deporte que encabezó el desfile en la Plaza de la Revolución, presidido por Raúl y especialmente dedicado a Fidel, su líder y máximo impulsor.
Y de constatar que ese último sector aportó igualmente la presencia de entrenadores prestigiosos que mucho tienen que ver con los gritos de “Cuba, Cuba, Cuba” escuchados en las últimas décadas en nuestros hogares.
Lo mismo sucedió con docentes, especialistas, directivos y trabajadores en general que desde posiciones más anónimas se suman a los imprescindibles para una obra que más allá de medallas prioriza la formación que pondera la utilidad de la virtud.
La Revolución volvió a ser abrazada por millones y el deporte vibró una vez más desde ese respaldo de masas.
|